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Imágenes del recuerdo

Octubre 30, 2007

Con la cabeza vacia de ideas y el cuerpo agotado, solo pienso en meterme en la cama por fin. Antes de cerrar el ordenador, retrocedo mentalmente para analizar el día de hoy. Miro la parde que tengo frente a mi, y observo las fotografías que he estado colgando durante toda la tarde de hoy. Cada fotografía es una historia, un momento, un significado, un sentimiento. Son mi baul de los recuerdos de los últimos años. Y al pasar la vista por todas ellas me detengo en una que por fin me inspira para escribir. Aunque siento que no sea mucho.

Se trata de una playa nudista, mas bien una pequeña cala, que hay en Palma a la altura de Porto Pi, cogiendo el desvío hacia la izquierda (viniendo desde palma) y en dirección hacia el dique del oeste. Es una calita de piedras a la que se baja por las rocas. Impresionan el agua de un fuerte color turquesa, revuelta muchos días por la fuerza de la marea que agita sin descanso y por la profundidad que llega hasta la orilla. Protegida por rocas y acantilados, nos da la oportunidad de, puesto que ya no es tiempo de bañarse, como mínimo sentarse a contemplar. Rescatar unos minutos de paz y dejarse arrastrar por la melancolía a la que me invitan este tipo de situaciones, aprovechando que quizás en esta época no nos molestará nadie y es posible que podamos estar a solas.

Es una cala muy pequeña, pero desde que la descubrí hace pocos años me fascina cada vez que voy, supongo que por el magnetismo que desprende. Es algo que no se explicar. Creo que es por la capacidad que tiene un lugar de tales dimensiones para tener una belleza tan particular. Y por eso me reconforta tanto mirar la fotografía que tengo colgada en mi pared. Me permite trasladarme mentalmente al lugar, relajarme y sentir que estoy allí.

Ojalá pudiera poner la foto que tengo para que alguien entienda de qué hablo y no parezca que soy una loca, pero no he conseguido encontrar nada parecido!

Quiza mañana deberé hablar de un lugar del que sí tega foto…!

Un nuevo lugar

Septiembre 21, 2007

Estoy en casa otra vez!!! Jaja!!! Sí, ya sé que esto empieza a parecer un poco de cachondeo, tanta ida y venida. Pero no lo puedo evitar. Me encanta escaparme a casa siempre que puedo. Es mi refugio, mi forma de huir de todo, mi forma de encontrar la paz que necesito y la forma de olvidarme por un rato de todo.

Y cómo no, lo primero que he hecho en cuanto he podido, a sido ir a la playa. El día no era para nada el más indicado, pero aún así ha valido la pena. Primero por mi norma de encontrar siempre el lado positivo y bello de las cosas, y segundo porque he conocido un lugar que aún no habia visitado nunca: Cala Sant Vicenç. En compañía de mi madre, escuchando un viejo casset de Serrat y dejandome sorprender por la magia del paisaje que acompaña durante todo el camino: montañas de piedra gris moteadas de verde, en una carretera bordeada por campos de cultivo en marron y verde, bosques de encinas, algarrobos y alguna higuera, antiguas casa señoriales y nuevas construciones muy respetuosas siempre con el entorno conforman un paisaje que me costará olvidar. Porque son el mejor ejemplo del típico paisaje del interior de la isla. La llegada al mar solo se ha visto un poco afectada por la creciente invasioón de turistas y construcciones de hoteles y apratamentes que fácilmente me gustaría eliminar de la vista. Cala Sant Vicenç es la zona de veraneo formada por tres pequeñas calas: Cala Barques, Cala Molins y Cala Carbó. Cala Barques es la primera que nos encontramos nada más salir de la carretera. Perfectamente equipada con todo tipo de servicios: vigilancia, hamacas, y una pequeña variedad de hoteles y restuarantes para comer  pescado fresco. Tanto en ésta como en la segunda, impresionan las vistas. Es aglo que transporta un poco a otro lugar. Y eso acompañado del color del mar….hacen que sea especial.

        

Pero me quedo sin duda alguna con la última: Cala Carbó. Es una diminuta cala casi al final de la carretera, donde parece que ya no se puede seguir. Una pequeña acumulación de algas secas hace las veces de orilla para sentarse y la rampa que usan para subir las pequeñas barquitas que llenan la cala nos permite entrar al agua. Un agua con un color especial y con un fondo digno de inspeccionar con unas gafas de buceo. Un lugar donde sentarse y dejar que pasen las horas sin nada más que hacer que eso.

         

Lo ideal es encontrar un día en el que el mar esté en calma total, cosa difícil puesto que por su situación está frecuentemente expuesto al movimiento del mar abierto que tiene justo delante. Si a pesar de todo, conseguimos encontar un día mínimamente tranquilo, disfrutaremos con la calma que transmite este lugar.

Pasar el día en la playa, darse un baño y comer algun delicioso plato en los restaurantes de la zona me parecen un plan más que perfecto para disfrutar de un día de finales de septiembre, cuando la isla comienza a vaciarse (poco a poco) de la visita de extranjeros, y recupera la calma que le da esa magia especial.

Y después de tanta calma, qué mejor que un poco de vida social nocturna…!!! Nos vemos en mi próximo descubrimiento, porque cada vez me doy más cuenta de lo mucho que me sorprende esta isla algunas veces.

Múltiples opciones

Julio 19, 2007

Creo que cada vez soy menos tolerante y paciente con las grandes masas de gente, invasiones y aglomeraciones. Me cuesta más encontrar y disfrutar de un poco de tranquilidad en un lugar relajado, y por eso también soy cada vez más exigente. Busco un lugar donde poder darme un baño y tomar el sol con la calma, sin bandadas de niños pequeños revoloteando alrededor y llenando la toalla de arena, sin tener que soportar los gritos la gente, o del que tienes a dos milimetros de ti, y poder caminar por la orilla de la playa sin que eso parezca una autopista.

Por eso esta vez, nos vamos a Cala Llamp. A apenas 5 km. del Puerto de Andratx. Si bien una zona salpicada por la polémica debido a la cantidad de construcciones que invaden la zona, y que además queda patente en la imagen, es un lugar que no se debe pasar por alto. Tanto por su belleza como por su ambiente relajado, íntimo y selectivo.

Nada más llegar a la rotonda que da entrada al Puerto de Andratx, giramos a la izquierda y seguimos todo recto seguiendo las indicaciones del hotel y la urbanización Gran Folies. Quizá un poco complicado por la falta de señalización clara, pero basta dar un par de vueltas para encontrarlo.  Visto desde arriba el lugar impresiona por el color del agua, el  tamaño de la cala y las paredes de acantilados que lo protegen. Además de por la cantidad de barcos y yates que fondean en el lugar. Una vez allí, se trata de una pequeña cala con toda una explanada de roca, una disposicion un tato caprichosa debido a la erosión del agua. Perfecto lugar para los amantes del buceo y para los intrépidos a los que les apetezca subir a uno de los pequeños acantilados y lanzarse al agua. Para los que se olviden la comida pueden pasar por el restaurante que esta justo antes de bajar  a la playa y pedir algo de comer o hacer el cafe de sobremesa.

En la misma dirección que tomamos para llegar a este lugar encontramos también Cala Marmassen, otra cala de características similares pero con más alma de paraiso si cabe, mejores fondos marinos donde bucear y mayor faclidad para disfrutar de un lugar recogido y tranquilo  que no todo el mundo conoce.

Para saber un poco más, el Puerto de Andratx es un puerto natural situado en el extremo oeste de Mallorca, utilizado por los navegantes desde la antigüedad, que dejaron su huella en construccines que aún se conservan, como el Talaiot de sa Mola, y que ha pasado de ser un núcleo de pescadores a ser un centro turístico de primer orden. De todos modos, la actividad pesquera hoy en día continua presente, lo que propicia la oferta de pescado fresco por parte de los restaurantes de la zona, donde podremos disfrutar de una agradable cocina, tanto de día como de noche en una de las múltiples terrazas que visten la orilla de un puerto mayoritariamente ocupado por embarcaciones y lujosos yates, a la vez que disfrutar de uno de los principales atractivos del Puerto de Andratx: los paisajes de la Sierra de Tramuntana. Si además, despues de cenar nos apetece alargar la noche podemos ir en busca de un helado en varias de las heladerias que alargan su horario hasta bien entrada la noche, o en alguno de los locales de copas que se suceden por la zona, convirtiendolo en el  lugar perfecto para salir de marcha.

Sin duda apostar por el Puerto de Andratx, sea cual sea la intención que busquemos, es una buena apuesta.

Algo de magia

Junio 18, 2007

Dos mallorquines que se han pasado la tarde buscando lugares de Mallorca que valgan la pena dar a conocer a un grupo de visitantes. Como resultado, un extenso recorrido por la isla con una nutrida lista de lugares a los que ir con tal de cubrir las prncipales zonas. Si alguno me apetece destacar hoy, de todos los que han surgido, es el Torrent de Pareis.

La desembocadura del torrente forma una pequeña playa de piedras, protegida por las paredes de la montaña. Formando uno de los parajes más espectaculares de la isla. Una extensa explanada de piedras y algunos matorrales, donde discurre los últimos metros del torrente hasta su fin. Y enclavado y protegido por la Sierra de Tramuntana.

Para llegar, hay varias opciones: en coche, por una carretera recomendada sóo para los más osados o para aquellos que no les importe conducir en cualquier situación, puesto que es la típica carretera de montaña; estrecha y con curvas. Con barco propio, la más comoda y fácil para aquellos que dispongan de ese medio. En las Golondrinas (Barcos de pasajeros) que salen desde el Puerto de Pollença.

Aquel que se decida por esta última opción, deberá llegar hasta el Puerto de Pollença (un lugar que también vale la pena visitar), y allí embarcar en una de las golondrinas preparadas para el viaje. En una media hora más o menos, y despues de bordear la costa de la Sierra de Tramuntana, un paisaje espectacular y que no deja indiferente, el barco llega a la Calobra, donde dispondremos del tiempo que queramos para pasear y bañarnos. Además, podremos comer en cualquiera de los restaurantes que hay allí e incluso comprar algún recuerdo de la visita. Vale la pena perder algunos minutos paseando con tranquilidad por esa zona, aunque no demasiados, puesto que desde esa cala, a pie y por un camino señalado, llegaremos al Torrent.

Y es que el Torrnet de Pareis es un lguar con magia y encanto que nos proporionará seguro alguna sopresa.

Es muy frecuente que en las noches de verano, cuando el termómetro ofrece una tregua al calor, se organizan conciertos en el torrent debido a las condiciones acústicas que hacen prescindible el uso de altavoces.

Sólo una recomendación: si se puede escoger la fecha, recomiendo visitar el lugar muy a principios de verano o a finales de éste y evitar los meses más “críticos  del verano, puesto que suele ser bastante frecuentado por todo tipo de gente, sobretodo turistas, y al ser un lugar de dimensiones reducidas, en ocasiones puede llegar a molestar la masificación.

Sólo queda decir que es un lugar que vale la pena visitar, si quieres sentir algo especial.

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Para terminar

Junio 15, 2007

Terminemos lo que empezamos. Estábamos en Alcúdia, y decía que ofrecía muchas posibilidades; todas ellas increibles.

Hoy nos vamos un poco más lejos. A la playa de Es Coll Baix. Es un paraíso natural. Un descubrimiento; y un lugar para perderse. Es pequeña, recogida, protegida por acantilados y la vegetación característica de esa zona. De difícil acceso a pie; un pequeño camino señalado, pero que al final puede llevar a confusión y un poco de pérdida. Aún así no hay motivo para no hacerlo, porque no hay nada mejor que una gran recompensa para un poco de excursión y senderismo; y porque solo se trata de ir un poco atento.  Parece cualquier típica playa de una auténtica isla de piratas. Y a mí me encanta.

Ademas, precisamente por ser pequeña no hay demasiada gente. A excepción de algunas personas que con sus barcos suelen acercarse a ese lugar. Desde luego la mejor opción para llegar a esta playa es ir en barco. Porque al ser muy profunda hasta casi bien entrada la orilla de la playa, permite acercarse con facilidad con el barco y fondear cerca, o como mínimo acercarse nadando solo unos metros.

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Es un gran plan para ir a pasar todo el día y dejarse contagiar por el relax y la tranquilidad que ofrecen ese lugar. Ya sea acompañado por un buen grupo de amigos o familia, o para un poco de soledad o intimidad.

Tomar el sol, nadar y practicar un poco de Buceo son la mejores opciones. Ese fondo marino tiene mucho escondido y sería tontería desaprovecharlo. Así que, que nadie se olvide las gafas de buceo o el kit completo de profesional para lo más expertos.

La segunda opción es coger el coche y llegar hasta le ermita de La Victoria de Alcúdia.  Ermita dedicada a la Virgen que le da el nombre, patrona de Alcúdia,  festividad en el día 2 de Julio y a quien debo mi nombre con profundo honor, amor y respeto.

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Es una zona muy completa; con merenderos para ir a pasar el día a la sombra de los pinos,  y disfrutar de grandes vistas del Cabo de Formentor y la Bahía de Pollensa (lugar del que hablaré en poco). Es costumbre organizar excursiones, campamentos y colonias para gente de todas las edades pero sobre todo para los más jovenes. Por lo que hay un albergue juvenil y un ámplio espacio para cámping.

Justo a la bajada de la ermita, hay una playa donde podremos descansar antes o después de la visita. Es la Playa de S’Illot. Es una pequeña playa de piedras, arena y algas, con agua cristalina que la hace un lugar perfecto para practicar también un poco de submarinismo. O para los más intrépidos como yo…. nadar hasta el islote (que es lo que le da nombre a la paya), trepar un poco y buscar un buen sitio desde el cual saltar al agua….. Que sea por pura diversión infantil!

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Para terminar ya esta etapa y no empezar a resultar cansina con este pueblo, aprovecho para incluir un último lugar para visitar, que no por las prisas de terminar hay que dejar sin mencionar: L’Albufera. Parque Natural declarado zona de protección de las aves; y la zona húmeda más importante las Baleares

Nada más llegar, encontraremos infromación sobre cómo observar la fauna y la flora del lugar. Perderse en ese espacio, en el sentido literal de la palabra, es imposible, ya que está perfectamente organizado y señalizado con cuatro itinerarios diferentes y muy fáciles de seguir. Además, está permitido pasearse por el interior del parque tanto a pie como en bicicleta.

Un lugar donde saciarse a gusto del contacto con la naturaeza, donde aprender a descubrir y observar, y donde seguro encontraremos muchas sorpresas  que harán que no lo olvidemos por mucho tiempo.

Jugando a ser un niño

Junio 13, 2007

Para continuar con la ruta de expedición por Alcúdia, hoy nos alejamos un poco del pueblo, el Puerto y la Bahía para ir a la Playa de Alcanada. Inevitablemente aquí también tengo muchos recuerdos acumulados. Y son todos muy especiales; porque el lugar realmente lo es.

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Se trata de una pequeña playa, nacida casi en un pinar donde corre el aire fresco en los dias más calurosos de verano, y quizá por eso, la mayor afición en ese lugar es ir a pasar el día con el kit entero del “camping de dominguero”; lo que hace que muchas veces el lugar, aún siendo pequeño, quede invadido de familias al completo. Pero si vale la pena, es por la imagen por exlencia:  la del Faro de Alcanada.

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Puesto que esta zona está situada en uno de los cabos de la isla, casi inmediatamente queda expuesta a la profundidad del mar. Y por tanto, necesitaba de un faro como torre de vigía y proteción ante los barcos piratas que se acercaban a la isla en busca de su tesoro. Lo especial de este faro es que está en una pequeña isla, alejada apenas unos metros de la orilla de la playa. Y eso le da un aire de islote encantado.

La mayor diversión cuando eramos pequeños, era ir a la playa y, con todos los bártulos a cuestas (normalmente a cargo de los mayores) ir nadando hasta el faro para, una vez allí, pasar las horas investigando, entrar en la casa del faro ahora vacía y desangelada en busca de fantasmas y restos de alguna intrigante histora que contasen las cuatro paredes blancas, o descubrir cualquier cosa enterrada en la tierra del lugar y que sirviera de preciado tesoro. Hasta que la llamada de mi madre nos hacía para el juego para sentarnos a la sombra de los árboles y dar buena cuenta de una suculenta merienda. Muchas veces convertida en cena, con las últimas luces del día.

Las vistas, la impresión, la sensación y las emociones hay que vivirlas. Por eso hay que ir. Y no basta con ir una vez. Cuantas más mejor. Porque cada vez que vayas, descubrirás algo nuevo que la emoción de la vez anterior te hizo pasar por alto. Y porque, en el fondo, nunca dejamos (o deberíamos dejar) de ser esos niños que disfrutan con la emoción de lo nuevo y desconocido.

Desde luego esta es solo la primera opción. Ir ahí y dejar que pase el día hasta que se haga de noche. Sin embargo, también podemos levantar el campamento un poco antes y esperar a que llegue el final del día sentados en la terraza del bar del Campo de Golf, que acaban de estrenar. Y ojalá supiese de ese deporte, porque seguro ya se habría convertido en mi escenario preferido. Desde luego, cualquier aficionado al golf, puede pasar aquí un buen rato.

Sólo por las vistas vale la pena ir, y disfrutar de unos minutos de paz. El Faro y el Cabo Ferrutx, son todo lo que llena la vista en ese lugar. Y en realidad, no se necesita nada más.

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Si después de esto aún hay alguien que necesite un poco más de aventura  y contacto con la naturaleza, queda la opción de caminar pasando de largo la playa de Alcanada y bordeando la verja que limita el golf, donde comienza una excursión por un pequeño sendero en el interior del pinar que nos hará descubrir otras calas más pequeñas y protegidas, y terminar en lo alto del ancantilado. Y hablando de aficiones, recuerdo que cuando hice la excursión por última vez, el verano pasado, en una de esas calas escondidadas había un grupo de chicos haciendo Surf. Imagino que los días de viento, debido a lo expuesto que está al mar, debe ser una buena zona para practicar esa otra afición. Aunque yo no entiendo mucho de ese deporte, pero imagino que más de un amante puede probar suerte…

 Al final, es en lo alto del acantilado donde obtenemos una perfecta panorámica del lugar.

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Visto esto, no queda nada más que decir.

Razón me faltaba al decir que Alcúdia tenía mucho que ofrecer?? Pues aún no he terminado….

Un poco de todo

Junio 12, 2007

Creo que mis neuronas están atrofiadas. Después de tantos días de mortal aburrimiento impuesto por la única obligacion ahora, la de estudiar. Días y días dando vueltas por mi habitación intentando matar el tiempo y hacer que las horas pasen. Al final todo pesa. Y la pesadumbre puede con todo. Tanto que hasta mi capacidad creativa e imaginativa se ha atrofiado y llevo días siendo incapaz de encontrar algo interesante sobre lo que escribir. Corrigo; no algo interesante (porque en esa isla siempre hay algo de lo que hablar); sino incapaz de reunir  una composición digna de presentación. No consigo reunir las palabras adecuadas para expresar todo lo que se me pasa por la cabeza cuando pienso e intento escribir.

Pero se está convirtiendo en una pesadilla. Así que me siento y me enfrento a ello. Vamos a intentarlo,vale? No puede ser tan dificil. Sólo tengo que pensar un sitio y dejar que los recuerdos aparezcan y la inspiración me ayude a hacer una buena composición.

….

Alcúdia. Lo tengo!! Alcúdia. Aquí sí que tengo una buena cantidad de recuerdos acumulados. Muchos años de mi infancia, invertidos en ese lugar. Durante muchísimos veranos de mi vida. Esa época tan dorada, libre de responsabilidades y preocupaciones. Sólo la de pasarlo bien. Nunca había tiempo para aburrirse. Salir en barca a pescar, ir a la playa, hacer guerras de bolas de arena, montar en bicicleta, ir a la piscina del hotel, de excursión a Aucanada, cenas en la playa las noches de luna llena……….Son muchos años.

Pero al margen de todas esas actividades, que en cualquier circunstancia bien podrían hacerse en cualquier lugar, se que si esos años fueron especiales e incansables, fue porque ese lugar realmente daba mucho de sí.

Considero que no sería justo hablar de Alcúdia y no dedicarle un par de días para analizar detenidamente todas sus posibilidades. Porque querer hacerlo todo en un día sería un error. Así que vayamos por partes. Y empecemos por el principio.

Situada al noreste de la isla, es una zona con muchas opciones. Lo primero de todo: la Muralla Medieval. Porque es lo primero que vemos al entrar en Alcúdia. Porque cuesta creer que esté ahí, tan intacta y regia. Y con la cantidad de años que le han pasado por encima. Aunque lo que se conserve sólo sea una parte. Entrar por una de las puertas, que aún se conservan. Donde sentirse protegido y dar un paseo entre los callejones y casas antiguas que ahí viven. Incluso, si lo hacemos bien, escogemos el martes, día de mercado, donde perder las horas entre todo tipo de cosas por ver y comprar. Y porque aunque el resto haya evolucionado por fuerza del tiempo y de  la modernidad, esa parte de la ciudad aún vive en tiempos remotos, con la esencia del pasado respirándose en el ambiente de sus calles.

       

Y si nos ponemos a buscar en lo remoto, podemos aun retroceder mucho más. Esa es la siguiente opción, Pollentia. La única ciudad romana que se conserva y se puede visitar en la isla. Casi entera, con todos los antiguos trazados, de casas y calles, con esa clara construcción y estilo de vida. Y lo más espectacular: el teatro. Casi un decubrimiento para los ojos. Nos detenemos un instante. Nos sentamos en las gradas y dejamos que el espectáculo circense comience. Porque rápidamente volvemos a esa época.

       

Lugares donde perder las horas, retrocediendo varios siglos y trasladarte a esas vidas. El Museo Monográfico hace el resto, al recoger, conservar y mostrar los restos conservados de toda esa civilización. Una vida, una cultura y una gente que en cierto modo aún viven en ese lugar.

Si el día ha sido muy caluroso, después de tanto paseo y tanta cultura, bien se merece un paseo por el Puerto de Alcúdia. Alejándonos un poco del centro, llegamos hasta el puerto donde podremos paser junto al mar, tomar un café en cualquier terraza, o (si aún sigue en su sitio) un maravilloso helado de los de Ca’n Garrido. Una de las heladerías más famosas de Alcúdia y una de las mejores de la isla.

Para terminar el día (a no ser que decidas pasar de tanta cultura e ir directamente a esta úlitma opción) una baño en la Bahía. Varios kilometros de playa. Arena fina, agua turquesa y mucho relax; a pesar de que en verano es una de las playas más concurridas, por la gran cantidad de gente que decide invertir ahí el día. Desde todas las familias que veranean en las casa de la zona, hasta la cantidad de turistas que llenan los hoteles de los alrededores. En esta playa los aficionados a caminar por la orilla están de suerte porque una playa tan larga da la posibilidad de caminar y caminar sin cansancio. Lo que más me atre? Al entrar al agua, tardas mucho en encontrar profundidad, por lo que puedes estar un buen rato caminando con el agua por lo tobillos. Para mí, el mejor momento: recorrer lentamente esa distancia, dejando que el agua te refresque al tiempo que aprovechas para una animada conversación y buena compañía o la soledad y la calma. Sólo  atención en una cosa. No es lo mismo la playa que está junto al puerto, que la playa de la Bahía. Yo me refiero a esta segunda. Y para llegar a ella, hay que ir en coche y alejarse un poco del centro del pueblo. No tienen ni punto de comparación la una con la otra.

En fin, creo que por hoy ya no me da más la neurona. Me cuesta explicar el sentimiento y las imagenes que se agolpan en mi mente. Creo que es mejor que cada uno lo descubra por sí mismo. Porque merece la pena.

Lo que sí se es que las posibilidades de este lugar aún no se han acabado. Pero eso lo dejo para el próximo día.

 Ahora tengo que seguir  pasando la vista por los apuntes…!

Me permito el lujo de dedicar este post a mi familia. Porque gracias a ellos pude pasar las horas en ese lugar. Y porque sin ellos no habría vivido los mejores días de mi vida. Y por el apoyo que me están dando estos días.

En algún lugar

Junio 7, 2007

                                               

Se aceptan apuestas para adivinar dónde está este lugar.

A mí, la primera idea que me viene a la cabeza, es cualquier lugar del Pacífico. La típica película de piratas. Islas en medio de la nada, acantilados, bosques, espectaculares veleros de madera, o invencibles barcos de piratas, olas rompientes contra las rocosas paredes, grutas del tesoro y playas kilométricas de arena, silencio, palmeras y aguas turquesas…..

Cualquier magnífico lugar, a muchas millas de distancia de nosotros. Es la idea más romántica; dejando volar la imaginación.

Puede ser cualquier lugar. Y es increíble pensar que algo que podemos confundir con una visión como esa, sea tan real y tan cercano como el Cap Blanc.

Imponente y siempre presente en la mirada de cualquiera que observe la Bahía de Palma de punta a punta. Porque la isla será pequeña (dicen algunos) pero da para mucho.

Pues sí. Es el Cap Blanc. El cabo que, por decirlo de alguna forma, cierra la Bahía de Palma. Situado entre Cala Blava y Cala Pi por el mar, y Llucmajor y Campos por tierra.

Costa de acantilados, tierra de pueblos típicamente mallorquines, lugar donde descubrir las dos caras de Mallorca en una excursión programada con diferentes rutas. Pero si nos alejamos de lo adentrado y nos acercamos al mar, podemos recorrer toda esa costa de playa en playa: El Arenal: creo que el lugar más explotado y archiconocido por todos los extranjeros timados por agencias de viajes. Cala Blava: lugar de escuelas de vela y veraneo de muchas familias mallorquinas y no mallorquinas. Cala Pi: hay que ir, no hay más razonamiento. Es Trenc: otra zona archiconocida y explotada, pero que no hay que dejar de vsitar. Para terminar en Es carbó, Platja d’es Cargol o el Cabo de ses Salines. Lo siento, pero a eso también hay que ir. Y no me pidáis una explicación.

Un largo recorrido, que da para muchas excursiones. Y para lo que hay dos opciones: mar o tierra. Mi favorita sin lugar a discusión es por mar. Ir recorriendo toda la costa con un barco para recalar en el primer lugar que más te llame la atención, pero sobretodo para decubrir calas escondidas y muchas veces de acceso imposible por tierra. Creo que ese es uno de los atractivos de una isla. La cantidad de lugares escondidos y únicos que con sólo descubrirlos los haces tuyos. Porque no encontrarás a nadie más.

Para el resto de mortales….nos queda la opción de coger el coche y hacer todos los kilómetros posibles. Cosa que no quita mérito; y con la posibilidad de que también demos con algún lugar que rápidamente declaremos nuestro y de nadie más…al menos, por unas horas.

Claro que el interior tampoco tiene desperdicio, y pueblos como Campos, Santanyí, Porreras o Vilafranca deben ser visitados. A pesar de que eso ya se desvíe un poco de la ruta costera. Pero que tienen mucho que ofrecer, y creo que algún día podremos hablar largo y tendido de cada uno….

Hasta entonces….. quien quiere volver a la isla del tesoro??

Puestos a descubrir

Junio 5, 2007

Hasta no hace mucho tiempo, siempre me había considerado una negada para la informática y todo lo que ello significa. En parte porque en cierto modo no tenía un acceso completo, y en parte por mi escepticismo a usarlo y mi reticencia a aprender.

Pero con el tiempo, no me ha quedado más remedio que aprender y aceptarlo, y lo cierto es que ahora debo reconocer que cada vez me resulta más imprescindible, y cada vez se me da mejor.  El único inconveniente, es que en algunas cosas aún me queda mucho por aprender, y en ocasiones voy un poco por detrás del resto.

En esto está mi ultimo descubrimiento. El Google Earth. Algo que posiblemente muchos ya conocen y usan desde hace tiempo, yo lo descubrí ayer.  Y ahora me encanta y me paso las horas buscando desde el lugar más recóndito del mundo hasta la calle más céntrica de cualquier ciudad, pasando por una playa virgen de esas de las Bahamas donde me gustaría estar ahora mismo o una calle de Madrid; y terminando por recorrer casi cada coordenada de Mallorca. Cómo no?!

Y así es como he descubierto algunas partes de la isla. Es íncreible que necesite un programa de estos para descubrir lugares de la isla. Pero qué cierto es que una persona conoce menos su ciudad que qualquiera que por unos días se instala de visita y la recorre entera en una semana.

Pues bien, lo que he descubierto es Cala Agulla. Situada en uno de los extremos de la isla, y en la punta más alejada de Palma, en la localidad de Capdepera. (Se que lo mío tiene delito. No conocer una playa que posiblemente la mitad de la población  ya concoce… pero yo soy así!)

Solo diré un par de cosas: agua turquesa y cristalina, arena blanca y fina, paisajes verdes, rocas que te protegen del vasto mar,….. necesitas mas??? Yo no. De hecho se acaba de convertir en una de las rutas a realizar este verano en compañía de cualquiera que quiera  apuntarse.

Lo que me gusta de ese lugar, a parte de todo lo anteriormente descrito, que ya me ofrece una primera imagen inmejorable; es que además de la cala grande, hay una más pequeñita y recogida justo al lado, creo que casi se puede atravesar de una a otra caminando. Eso sí que es un paraiso, y lo de mas son tonterías!!!

Y puestos a descubrir, también he encontrado que cerca de la cala grande hay un bareto. Se llama “Sa Cova”. No tengo ni la menor idea de lo que uno puede encontrarse ahí, pero me da la sensación de que está montado con muy buen royo, en plan para ir a tomarse algo al atardecer, con un poco de buena música y justo encima del mar. A mi desde luego me apetece la idea de aparcar los bártulos después de una intensa jornada de sol y agua, y plantarme ahí con el pareo y el bikini y sentirme divina con un combinado o lo que sea que sirvan….. Espero no haberme inventado un lugar genial que luego resulte el más cutre!!

Lo que está claro es que, con lugares como estos…..Quién necesita las Bahamas??!! Porque no necesitas más que una playa bonita y un poco de buen espíritu, para creer que estás en el mejor lugar. Seguro que más de uno está aburrido de tanta Bahama y desea atravesar el océano en busca de una de nuestras playas!

P.D.: Más abajo se abre la lista para todo aquel que quiera apuntarse a la excursión ese verano….Jajaja

Tambien se aceptan recomendaciones de los que ya conocen el lugar de sobras, y crean conveniente advertirme de si me acabo de inventar un paraiso yo solita.

Hacen el resto

Junio 1, 2007

Hoy tengo ganas de una buena sesión de Chill Out. Vale, lo reconozco. Es porque llevo toda la tarde metida en casa estudiando y durante todas esas horas la musica de fondo ha sido mi extenso repertorio de este género. Y sí, lo confieso: soy fan absoluta.

Evidentemente no he podido evitar que la mente se me fuera a alguna playa perfectamente ambientada en este estilo. La vista se me nubla entre tumbonas blancas, cojines, hamacas, chiringuitos de paja, refrescos muy apetecibles y coloridos, arena fina, y la música de fondo, como si fuese un sonido más. Igual que el ruido de las olas o del viento. La música es lo único que parece realmente formar parte del lugar de  forma natural.

Me he puesto a investigar sobre algunos lugares de la isla donde poder disfrutar de una de estas sesiones. Y lo cierto es que hay bastantes! Pero me quedo con este: El Virtual Beach Club. Situado en la Playa de Illetas, en la localidad de Calvià.

Me basta leer la carta de presentación, y sin ningún esfuerzo imagino en mi mente el lugar. Dice asi: ” Un lugar privilegiado en primera línea del mar, y la excusa perfecta para perder la noción del tiempo en cómodas hamacas, entre baños de sol, baños de mar, refrescos…. con un sonido de fondo muy especial: nosotros ponemos chill-out sessions, las olas hacen el resto… “

No apetece? Jope! yo me plataría allí ahora mismo!! Hay alguien más que sea fan de esto? Fan de hacer que una música de fondo como esta sea capaz de hacer que el lugar en el que estas, sea cual sea, sea el ugar más relajado? No se. Me faltan palabras para expresarlo. No encuentro las palabras exactas. Creo que hoy no soy capaz de transmitir (alguna vez lo soy…??).

Lo que sí se es que este verano no pasa sin que vaya a visitar esa playa. Porque se que me encantará. Espero que haya por algún lugar alguien que también se reconozca un poco fan de esto. Y que se deje caer por el sitio, aunque sea sólo por curiosidad.

Buenas noches!!!