Es Baluard des Prínceps es una de las primera imagenes que veo cada vez que entro en Palma. Casi antes que la Catedral. Sentada en el coche, normalmene después de un tedioso viaje en avión; o de un día fuera de la ciudad. Entrar por el mar y ver esa imagen, me reconforta muchisimo.
A simple vista, la imagen en sí no tiene mucho valor. Puesto que si nos ponemos a comparar, la ciudad tiene estampas mucho más valiosas.
Un resto de la antigua muralla, invadida por las enredaderas y plantas trepadoras que a lo largo de los años se han hecho dueñas de cada piedra, confiriendo ese aspecto que adquiere todo lo que ha sobrevivido a décadas. Todo aquello que, sólo con verlo, sabes que tiene una historia que contar.
El problema es que lo que antes servia para proteger la ciudad de la invasión de todos aquellos que pretendían entrar, llegando por el mar, ahora parece como si sirviera para proteger un grupo de edifios, que en verdad, distan mucho de respetar esa imagen especial de ese resto de la historia. Así, el día a día, la evolución, la modernidad y la sensación de que pasa desapercibida, hacen que muchas veces el Baluard, ni se vea. Y si se ve, no se le concede ningún tipo de valor ni justicia. Y así, situado en un lugar privilegiado, permanece impasible al tiempo. Indiferente al resto del mundo.
Pero parece que ahora la imagen va a cambiar. De hecho ya ha cambiado. Esos edificios, ya no están. Dos en concreto. Se trata de un proyecto bastante ambicioso por parte del Ayuntamiento de Palma. Pretenden recuperar esa parte de historia, darle su imagen más limpia y holgada. Con un montón de metros cuadrados que se convertirán en jardin y que permitirán que ese resto de historia haga alarde de toda su presencia e imponencia. Porque, de qué sirve tener un resto de historia, si no es para reflejar con solemnidad todo lo que fue y significó. Una muralla que en sus tiempos de gloria era una de las defensas de la ciudad. Situado en un lugar privilegiado, permanece impasible al tiempo. Indiferente al resto del mundo. Y dejándose observar sólo por aquel que de verdad se detiene con curiosidad a observarlo en profundidad.
Ansiosa por volver a entrar en la ciudad y contemplar con mis propios ojos la imagen. Siento no poder mostrar ninguna imagen del estado actual, para que sirva de aperitivo. Y porque ese es en realidad el objeto de este tema de hoy, tratando de atender a una petición directa. Poner una imagen del lugar. Pero parece que hoy la tecnología y la informatica se han propuesto ponerme las cosas difícles.
Así que no queda más remedio que forzar la imaginación y tratar de recrear ese espacio, sin los edificios. Al menos hasta que pueda verlo.


