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Cargar energías

Marzo 10, 2008

Volver a  casa como emprender un viaje a cualquier lado sea nuevo o no, evoca ideas o más bien emociones como la del relax, la desconexión de la rutina diaria, un cambio de aires o una forma de recargar energías, entre otras muchas cosas. Por eso cada vez que tengo ante mí la persepctiva de volevr a mi querida isla por unos días, me siento como cualquier viajero ante su próxima aventura. Por un lado sé que podré encontrar la calma y el descanso que necesito, y por otro se que una vez más desubriré o reviviré lugares que quedan grabados en mi memoria.

Para esta vuelta a casa que me espera en unos días, busco la forma de recargar mi memoria con nuevos lugares en forma de algún recorrido ideal para hacer en esta epoca (o por que no, en cualquiera que queramos). Y elijo una ruta por el llano de la isla. Conocido como el Pla, es justo el centro de la isla y quizás por eso, la zona que conserva con más fuerza todo el sabor de la esencia y las costumbres mallorquinas del pasado. Desde caminos y carreteras ideados para ser transitados por carros y animales, los típicos muros de piedras que resisten como pueden el paso de los años y que fueron construidos de forma magistral solo por quien realmente conoce ese arte, vestigios de la arqutitectura rural tradicional en forma de viviendas, hasta la estampa de encinas, pinares y tierras cultivadas con almendros, higueras y viñas, que conforman la agricultura tan típica de esta zona.

Es aquí donde trazo una ruta para pasar por uno de los principales atractivos, muchas veces olvidados por su tamaño: los Llogarets. Definido como un núcleo de casas que por su reducido número no puede llegar a considerarse como pueblo, pero que mantienen la esencia de la arquitectura y la tradición mallorquina. La mayoría surguieron a consecuencia de la vida en el campo, el cultivo y la ganadería, a veces en torno a una Possessió (la casa principal donde vivian los amos de la tierra cultivada). Y muchos sufrieron el progresivo abandono de sus habitantes por motivos diversos y por tanto la decadencia, pero cada vez más se están convirtiendo en una forma de huir del “estrés” de la ciudad y en una forma de vida refugiandose en la vida en el campo, con todo lo que eso significa.

Tomando como punto de partida el pueblo de Costitx, interesante entre otras aportaciones, por las ruinas talaióticas de Son Corró, un Aljub (antiguo pozo para el ganado) o el observatorio astronómico, uno de los pocos de la isla. Comenzamos la ruta para detenernos en el primero que aparece en el mapa: Cas Canar, que casi sorprende de repente en el camino y se recorre fácilmente por su úncia calle asfaltada y que mantiene todas las viviendas con el encanto de la construcción de piedra. Más adelante aparece Ruberts, con su pequeña iglesia de la Mare de Deu del Carme, edificada en el siglo XVIII y muy sencilla y acogedora. Seguido de Pina, alrededor de la cual podemos encontrar multitud de restos arqueológicos: cuevas artificiales, talaiots aislados e incluso algunos restos de poblados talaióticos, tan numerosos por estas zonas; pero sin duda lo mejor y más importante de este lugar es la antigua fuente con varias conducciones de agua donde acudía el ganado a beber.

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Puestos en esta ruta o en cualquier otra, podríamos seguir y encontrar muchos más llogarets como estos extendidos por toda la isla (no solo en el llano), pero creo que esta es la mejor oportunidad para disfrutar con mucha calma de un paisaje y sobretodo de un concepto de la isla muy distinto del que la mayoría de visitantes tiene. Disfrutar del paisaje, más en esta época con los almendros en flor, de la calma y sobretodo de la esencia de una forma de vida.

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Con antelación

Julio 29, 2007

A un día de terminar el mes de Julio estamos metidos de lleno en el verano, mi época preferida y en la que la isla no descansa ni un segundo de la actividadque la mantiene viva. Una completa y ajetreada agenda compone los dias que se suceden lentamente bajo la influencia el calor y la imponente presencia  del sol y el mar, haciendo que cada día estemos en movimiento. Regatas, cenas, fiestas, días de playa, excursiones, exposiciones y todo lo que se nos ocurra pedir o inventar para ocupar los dias de verano y vacaciones, y pasar la estacion de la mejor forma posible.

Con tanto movimiento, las agendas se llenan hasta el punto de tener que planificar con antelacion y “reservar dias” con el fin de que no se amontonen las citas. Esta vez, la próxima cita que apuntamos en el calendario es la marcha de Des Güell a Lluc a peu (Del Güell a Lluc a pie). Una marcha que se realiza cada año en el primer sábado del mes de Agosto y uno de los acontecimientos más míticos y conocidos de la isla. Esta marcha se hace sólo caminando (no se permiten ni bicicletas ni patines) y dura toda la noche. Comienza a las 11 de la noche en la plaza Güell, en la antigua ubicación del bar Güell (de ahí el nombre de la marcha), y se recorre el interior de la isla pasando por vairos pueblos, hasta llegar al Monasterio de Lluc. El trayecto consta de unos 48 kilómetros de distancia y suele durar de 8 a 13 horas, dependiendo de la velocidad del paso, por eso se hace durante la noche, cuando la temperatura del termómetro desciende algunos grados y permite un poco de sosiego.

En un principio este acontecimiento era únicamente con el fin de cumplir promesas o por tradiciones familiares para dar gracias a la Mare de Déu de Lluc, por lo que se hacía de un modo particular y muy personal.

 Actualmente la Marcha des Güell a Lluc a peu no es conocida tan solo en Mallorca si no también en algunos lugares de la península y del extranjero. Cada año numerosos grupos viajan para poder participar. Aunque suele despertar especial interés en los jóvenes, en el evento pueden participar personas de todas las edades.  ***De hecho, la razón de la primera marcha fue cumplir la promesa de un padre, acompañado de un grupo de amigos, que realizo a la Mare de Déu de Lluc, al pedirle que curara a su hija. A partir de ese dia cada año se realizo la marcha hasta que desde hace unas décadas se ha convertido casi en todo un acontecimiento social y deportivo, preservando siempre el sentimiento de fe, y muy arraigado en Mallorca. Hasta el punto de que no se concibe un verano sin este acontecimiento.

Como ya he dicho, la marcha se inicia en la plaza Des Guell y atraviesa pueblos como Marratxí, Santa María, Consell, Binissalem, Biniamar, Selva Caimari y finalmente Lluc. Debido a su popularidad y al elevado número de gente que se concentra, se ve implicado un ámplio dispositivo de ayuda y apoyo, que se reparten en cada puebo prestando servicios de comida, bebida, asistencia médica y todo lo que se pueda necesitar. solo hay que cumpñli run requisito: inscribirse en los puestos destinados especialmente a partir del día 15 de Julio.

Quizá lo más interesante de todo esto, es el sacrificio qeu se realiza al subir caminando a este monasterio, un lugar que vale la pena visitar, (sea o no con motivo de la marcha). Uno de los lugares sagrados de la isla, corazón espiritual y lugar de peregrinaje desde hace siglos. Entre otras cosas, porque es donde encontramos a la virgen de Lluc, patrona de Mallorca a la cual se le tiene mucha devoción. Una vez en este emplazamiento, nos encontraremos a una altura de 500 metros sobre le nivel del mar, concretamente en el municipio de Escorca, emplazado en la Sierra de Tramuntana. Es por ello por lo que durante la subida, y sobretodo al recorrer las últimas curvas que preceden la llegada tendremos una de las mejores vistas panorámicas de la isla.

Está claro que, sea por el motivo que sea y con el medio que sea, la subida a esta lugar es un requisito indispensable para todo aquel que habita la isla.

Algo de magia

Junio 18, 2007

Dos mallorquines que se han pasado la tarde buscando lugares de Mallorca que valgan la pena dar a conocer a un grupo de visitantes. Como resultado, un extenso recorrido por la isla con una nutrida lista de lugares a los que ir con tal de cubrir las prncipales zonas. Si alguno me apetece destacar hoy, de todos los que han surgido, es el Torrent de Pareis.

La desembocadura del torrente forma una pequeña playa de piedras, protegida por las paredes de la montaña. Formando uno de los parajes más espectaculares de la isla. Una extensa explanada de piedras y algunos matorrales, donde discurre los últimos metros del torrente hasta su fin. Y enclavado y protegido por la Sierra de Tramuntana.

Para llegar, hay varias opciones: en coche, por una carretera recomendada sóo para los más osados o para aquellos que no les importe conducir en cualquier situación, puesto que es la típica carretera de montaña; estrecha y con curvas. Con barco propio, la más comoda y fácil para aquellos que dispongan de ese medio. En las Golondrinas (Barcos de pasajeros) que salen desde el Puerto de Pollença.

Aquel que se decida por esta última opción, deberá llegar hasta el Puerto de Pollença (un lugar que también vale la pena visitar), y allí embarcar en una de las golondrinas preparadas para el viaje. En una media hora más o menos, y despues de bordear la costa de la Sierra de Tramuntana, un paisaje espectacular y que no deja indiferente, el barco llega a la Calobra, donde dispondremos del tiempo que queramos para pasear y bañarnos. Además, podremos comer en cualquiera de los restaurantes que hay allí e incluso comprar algún recuerdo de la visita. Vale la pena perder algunos minutos paseando con tranquilidad por esa zona, aunque no demasiados, puesto que desde esa cala, a pie y por un camino señalado, llegaremos al Torrent.

Y es que el Torrnet de Pareis es un lguar con magia y encanto que nos proporionará seguro alguna sopresa.

Es muy frecuente que en las noches de verano, cuando el termómetro ofrece una tregua al calor, se organizan conciertos en el torrent debido a las condiciones acústicas que hacen prescindible el uso de altavoces.

Sólo una recomendación: si se puede escoger la fecha, recomiendo visitar el lugar muy a principios de verano o a finales de éste y evitar los meses más “críticos  del verano, puesto que suele ser bastante frecuentado por todo tipo de gente, sobretodo turistas, y al ser un lugar de dimensiones reducidas, en ocasiones puede llegar a molestar la masificación.

Sólo queda decir que es un lugar que vale la pena visitar, si quieres sentir algo especial.

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Para terminar

Junio 15, 2007

Terminemos lo que empezamos. Estábamos en Alcúdia, y decía que ofrecía muchas posibilidades; todas ellas increibles.

Hoy nos vamos un poco más lejos. A la playa de Es Coll Baix. Es un paraíso natural. Un descubrimiento; y un lugar para perderse. Es pequeña, recogida, protegida por acantilados y la vegetación característica de esa zona. De difícil acceso a pie; un pequeño camino señalado, pero que al final puede llevar a confusión y un poco de pérdida. Aún así no hay motivo para no hacerlo, porque no hay nada mejor que una gran recompensa para un poco de excursión y senderismo; y porque solo se trata de ir un poco atento.  Parece cualquier típica playa de una auténtica isla de piratas. Y a mí me encanta.

Ademas, precisamente por ser pequeña no hay demasiada gente. A excepción de algunas personas que con sus barcos suelen acercarse a ese lugar. Desde luego la mejor opción para llegar a esta playa es ir en barco. Porque al ser muy profunda hasta casi bien entrada la orilla de la playa, permite acercarse con facilidad con el barco y fondear cerca, o como mínimo acercarse nadando solo unos metros.

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Es un gran plan para ir a pasar todo el día y dejarse contagiar por el relax y la tranquilidad que ofrecen ese lugar. Ya sea acompañado por un buen grupo de amigos o familia, o para un poco de soledad o intimidad.

Tomar el sol, nadar y practicar un poco de Buceo son la mejores opciones. Ese fondo marino tiene mucho escondido y sería tontería desaprovecharlo. Así que, que nadie se olvide las gafas de buceo o el kit completo de profesional para lo más expertos.

La segunda opción es coger el coche y llegar hasta le ermita de La Victoria de Alcúdia.  Ermita dedicada a la Virgen que le da el nombre, patrona de Alcúdia,  festividad en el día 2 de Julio y a quien debo mi nombre con profundo honor, amor y respeto.

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Es una zona muy completa; con merenderos para ir a pasar el día a la sombra de los pinos,  y disfrutar de grandes vistas del Cabo de Formentor y la Bahía de Pollensa (lugar del que hablaré en poco). Es costumbre organizar excursiones, campamentos y colonias para gente de todas las edades pero sobre todo para los más jovenes. Por lo que hay un albergue juvenil y un ámplio espacio para cámping.

Justo a la bajada de la ermita, hay una playa donde podremos descansar antes o después de la visita. Es la Playa de S’Illot. Es una pequeña playa de piedras, arena y algas, con agua cristalina que la hace un lugar perfecto para practicar también un poco de submarinismo. O para los más intrépidos como yo…. nadar hasta el islote (que es lo que le da nombre a la paya), trepar un poco y buscar un buen sitio desde el cual saltar al agua….. Que sea por pura diversión infantil!

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Para terminar ya esta etapa y no empezar a resultar cansina con este pueblo, aprovecho para incluir un último lugar para visitar, que no por las prisas de terminar hay que dejar sin mencionar: L’Albufera. Parque Natural declarado zona de protección de las aves; y la zona húmeda más importante las Baleares

Nada más llegar, encontraremos infromación sobre cómo observar la fauna y la flora del lugar. Perderse en ese espacio, en el sentido literal de la palabra, es imposible, ya que está perfectamente organizado y señalizado con cuatro itinerarios diferentes y muy fáciles de seguir. Además, está permitido pasearse por el interior del parque tanto a pie como en bicicleta.

Un lugar donde saciarse a gusto del contacto con la naturaeza, donde aprender a descubrir y observar, y donde seguro encontraremos muchas sorpresas  que harán que no lo olvidemos por mucho tiempo.

Jugando a ser un niño

Junio 13, 2007

Para continuar con la ruta de expedición por Alcúdia, hoy nos alejamos un poco del pueblo, el Puerto y la Bahía para ir a la Playa de Alcanada. Inevitablemente aquí también tengo muchos recuerdos acumulados. Y son todos muy especiales; porque el lugar realmente lo es.

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Se trata de una pequeña playa, nacida casi en un pinar donde corre el aire fresco en los dias más calurosos de verano, y quizá por eso, la mayor afición en ese lugar es ir a pasar el día con el kit entero del “camping de dominguero”; lo que hace que muchas veces el lugar, aún siendo pequeño, quede invadido de familias al completo. Pero si vale la pena, es por la imagen por exlencia:  la del Faro de Alcanada.

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Puesto que esta zona está situada en uno de los cabos de la isla, casi inmediatamente queda expuesta a la profundidad del mar. Y por tanto, necesitaba de un faro como torre de vigía y proteción ante los barcos piratas que se acercaban a la isla en busca de su tesoro. Lo especial de este faro es que está en una pequeña isla, alejada apenas unos metros de la orilla de la playa. Y eso le da un aire de islote encantado.

La mayor diversión cuando eramos pequeños, era ir a la playa y, con todos los bártulos a cuestas (normalmente a cargo de los mayores) ir nadando hasta el faro para, una vez allí, pasar las horas investigando, entrar en la casa del faro ahora vacía y desangelada en busca de fantasmas y restos de alguna intrigante histora que contasen las cuatro paredes blancas, o descubrir cualquier cosa enterrada en la tierra del lugar y que sirviera de preciado tesoro. Hasta que la llamada de mi madre nos hacía para el juego para sentarnos a la sombra de los árboles y dar buena cuenta de una suculenta merienda. Muchas veces convertida en cena, con las últimas luces del día.

Las vistas, la impresión, la sensación y las emociones hay que vivirlas. Por eso hay que ir. Y no basta con ir una vez. Cuantas más mejor. Porque cada vez que vayas, descubrirás algo nuevo que la emoción de la vez anterior te hizo pasar por alto. Y porque, en el fondo, nunca dejamos (o deberíamos dejar) de ser esos niños que disfrutan con la emoción de lo nuevo y desconocido.

Desde luego esta es solo la primera opción. Ir ahí y dejar que pase el día hasta que se haga de noche. Sin embargo, también podemos levantar el campamento un poco antes y esperar a que llegue el final del día sentados en la terraza del bar del Campo de Golf, que acaban de estrenar. Y ojalá supiese de ese deporte, porque seguro ya se habría convertido en mi escenario preferido. Desde luego, cualquier aficionado al golf, puede pasar aquí un buen rato.

Sólo por las vistas vale la pena ir, y disfrutar de unos minutos de paz. El Faro y el Cabo Ferrutx, son todo lo que llena la vista en ese lugar. Y en realidad, no se necesita nada más.

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Si después de esto aún hay alguien que necesite un poco más de aventura  y contacto con la naturaleza, queda la opción de caminar pasando de largo la playa de Alcanada y bordeando la verja que limita el golf, donde comienza una excursión por un pequeño sendero en el interior del pinar que nos hará descubrir otras calas más pequeñas y protegidas, y terminar en lo alto del ancantilado. Y hablando de aficiones, recuerdo que cuando hice la excursión por última vez, el verano pasado, en una de esas calas escondidadas había un grupo de chicos haciendo Surf. Imagino que los días de viento, debido a lo expuesto que está al mar, debe ser una buena zona para practicar esa otra afición. Aunque yo no entiendo mucho de ese deporte, pero imagino que más de un amante puede probar suerte…

 Al final, es en lo alto del acantilado donde obtenemos una perfecta panorámica del lugar.

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Visto esto, no queda nada más que decir.

Razón me faltaba al decir que Alcúdia tenía mucho que ofrecer?? Pues aún no he terminado….

Un poco de todo

Junio 12, 2007

Creo que mis neuronas están atrofiadas. Después de tantos días de mortal aburrimiento impuesto por la única obligacion ahora, la de estudiar. Días y días dando vueltas por mi habitación intentando matar el tiempo y hacer que las horas pasen. Al final todo pesa. Y la pesadumbre puede con todo. Tanto que hasta mi capacidad creativa e imaginativa se ha atrofiado y llevo días siendo incapaz de encontrar algo interesante sobre lo que escribir. Corrigo; no algo interesante (porque en esa isla siempre hay algo de lo que hablar); sino incapaz de reunir  una composición digna de presentación. No consigo reunir las palabras adecuadas para expresar todo lo que se me pasa por la cabeza cuando pienso e intento escribir.

Pero se está convirtiendo en una pesadilla. Así que me siento y me enfrento a ello. Vamos a intentarlo,vale? No puede ser tan dificil. Sólo tengo que pensar un sitio y dejar que los recuerdos aparezcan y la inspiración me ayude a hacer una buena composición.

….

Alcúdia. Lo tengo!! Alcúdia. Aquí sí que tengo una buena cantidad de recuerdos acumulados. Muchos años de mi infancia, invertidos en ese lugar. Durante muchísimos veranos de mi vida. Esa época tan dorada, libre de responsabilidades y preocupaciones. Sólo la de pasarlo bien. Nunca había tiempo para aburrirse. Salir en barca a pescar, ir a la playa, hacer guerras de bolas de arena, montar en bicicleta, ir a la piscina del hotel, de excursión a Aucanada, cenas en la playa las noches de luna llena……….Son muchos años.

Pero al margen de todas esas actividades, que en cualquier circunstancia bien podrían hacerse en cualquier lugar, se que si esos años fueron especiales e incansables, fue porque ese lugar realmente daba mucho de sí.

Considero que no sería justo hablar de Alcúdia y no dedicarle un par de días para analizar detenidamente todas sus posibilidades. Porque querer hacerlo todo en un día sería un error. Así que vayamos por partes. Y empecemos por el principio.

Situada al noreste de la isla, es una zona con muchas opciones. Lo primero de todo: la Muralla Medieval. Porque es lo primero que vemos al entrar en Alcúdia. Porque cuesta creer que esté ahí, tan intacta y regia. Y con la cantidad de años que le han pasado por encima. Aunque lo que se conserve sólo sea una parte. Entrar por una de las puertas, que aún se conservan. Donde sentirse protegido y dar un paseo entre los callejones y casas antiguas que ahí viven. Incluso, si lo hacemos bien, escogemos el martes, día de mercado, donde perder las horas entre todo tipo de cosas por ver y comprar. Y porque aunque el resto haya evolucionado por fuerza del tiempo y de  la modernidad, esa parte de la ciudad aún vive en tiempos remotos, con la esencia del pasado respirándose en el ambiente de sus calles.

       

Y si nos ponemos a buscar en lo remoto, podemos aun retroceder mucho más. Esa es la siguiente opción, Pollentia. La única ciudad romana que se conserva y se puede visitar en la isla. Casi entera, con todos los antiguos trazados, de casas y calles, con esa clara construcción y estilo de vida. Y lo más espectacular: el teatro. Casi un decubrimiento para los ojos. Nos detenemos un instante. Nos sentamos en las gradas y dejamos que el espectáculo circense comience. Porque rápidamente volvemos a esa época.

       

Lugares donde perder las horas, retrocediendo varios siglos y trasladarte a esas vidas. El Museo Monográfico hace el resto, al recoger, conservar y mostrar los restos conservados de toda esa civilización. Una vida, una cultura y una gente que en cierto modo aún viven en ese lugar.

Si el día ha sido muy caluroso, después de tanto paseo y tanta cultura, bien se merece un paseo por el Puerto de Alcúdia. Alejándonos un poco del centro, llegamos hasta el puerto donde podremos paser junto al mar, tomar un café en cualquier terraza, o (si aún sigue en su sitio) un maravilloso helado de los de Ca’n Garrido. Una de las heladerías más famosas de Alcúdia y una de las mejores de la isla.

Para terminar el día (a no ser que decidas pasar de tanta cultura e ir directamente a esta úlitma opción) una baño en la Bahía. Varios kilometros de playa. Arena fina, agua turquesa y mucho relax; a pesar de que en verano es una de las playas más concurridas, por la gran cantidad de gente que decide invertir ahí el día. Desde todas las familias que veranean en las casa de la zona, hasta la cantidad de turistas que llenan los hoteles de los alrededores. En esta playa los aficionados a caminar por la orilla están de suerte porque una playa tan larga da la posibilidad de caminar y caminar sin cansancio. Lo que más me atre? Al entrar al agua, tardas mucho en encontrar profundidad, por lo que puedes estar un buen rato caminando con el agua por lo tobillos. Para mí, el mejor momento: recorrer lentamente esa distancia, dejando que el agua te refresque al tiempo que aprovechas para una animada conversación y buena compañía o la soledad y la calma. Sólo  atención en una cosa. No es lo mismo la playa que está junto al puerto, que la playa de la Bahía. Yo me refiero a esta segunda. Y para llegar a ella, hay que ir en coche y alejarse un poco del centro del pueblo. No tienen ni punto de comparación la una con la otra.

En fin, creo que por hoy ya no me da más la neurona. Me cuesta explicar el sentimiento y las imagenes que se agolpan en mi mente. Creo que es mejor que cada uno lo descubra por sí mismo. Porque merece la pena.

Lo que sí se es que las posibilidades de este lugar aún no se han acabado. Pero eso lo dejo para el próximo día.

 Ahora tengo que seguir  pasando la vista por los apuntes…!

Me permito el lujo de dedicar este post a mi familia. Porque gracias a ellos pude pasar las horas en ese lugar. Y porque sin ellos no habría vivido los mejores días de mi vida. Y por el apoyo que me están dando estos días.

En algún lugar

Junio 7, 2007

                                               

Se aceptan apuestas para adivinar dónde está este lugar.

A mí, la primera idea que me viene a la cabeza, es cualquier lugar del Pacífico. La típica película de piratas. Islas en medio de la nada, acantilados, bosques, espectaculares veleros de madera, o invencibles barcos de piratas, olas rompientes contra las rocosas paredes, grutas del tesoro y playas kilométricas de arena, silencio, palmeras y aguas turquesas…..

Cualquier magnífico lugar, a muchas millas de distancia de nosotros. Es la idea más romántica; dejando volar la imaginación.

Puede ser cualquier lugar. Y es increíble pensar que algo que podemos confundir con una visión como esa, sea tan real y tan cercano como el Cap Blanc.

Imponente y siempre presente en la mirada de cualquiera que observe la Bahía de Palma de punta a punta. Porque la isla será pequeña (dicen algunos) pero da para mucho.

Pues sí. Es el Cap Blanc. El cabo que, por decirlo de alguna forma, cierra la Bahía de Palma. Situado entre Cala Blava y Cala Pi por el mar, y Llucmajor y Campos por tierra.

Costa de acantilados, tierra de pueblos típicamente mallorquines, lugar donde descubrir las dos caras de Mallorca en una excursión programada con diferentes rutas. Pero si nos alejamos de lo adentrado y nos acercamos al mar, podemos recorrer toda esa costa de playa en playa: El Arenal: creo que el lugar más explotado y archiconocido por todos los extranjeros timados por agencias de viajes. Cala Blava: lugar de escuelas de vela y veraneo de muchas familias mallorquinas y no mallorquinas. Cala Pi: hay que ir, no hay más razonamiento. Es Trenc: otra zona archiconocida y explotada, pero que no hay que dejar de vsitar. Para terminar en Es carbó, Platja d’es Cargol o el Cabo de ses Salines. Lo siento, pero a eso también hay que ir. Y no me pidáis una explicación.

Un largo recorrido, que da para muchas excursiones. Y para lo que hay dos opciones: mar o tierra. Mi favorita sin lugar a discusión es por mar. Ir recorriendo toda la costa con un barco para recalar en el primer lugar que más te llame la atención, pero sobretodo para decubrir calas escondidas y muchas veces de acceso imposible por tierra. Creo que ese es uno de los atractivos de una isla. La cantidad de lugares escondidos y únicos que con sólo descubrirlos los haces tuyos. Porque no encontrarás a nadie más.

Para el resto de mortales….nos queda la opción de coger el coche y hacer todos los kilómetros posibles. Cosa que no quita mérito; y con la posibilidad de que también demos con algún lugar que rápidamente declaremos nuestro y de nadie más…al menos, por unas horas.

Claro que el interior tampoco tiene desperdicio, y pueblos como Campos, Santanyí, Porreras o Vilafranca deben ser visitados. A pesar de que eso ya se desvíe un poco de la ruta costera. Pero que tienen mucho que ofrecer, y creo que algún día podremos hablar largo y tendido de cada uno….

Hasta entonces….. quien quiere volver a la isla del tesoro??

Puestos a descubrir

Junio 5, 2007

Hasta no hace mucho tiempo, siempre me había considerado una negada para la informática y todo lo que ello significa. En parte porque en cierto modo no tenía un acceso completo, y en parte por mi escepticismo a usarlo y mi reticencia a aprender.

Pero con el tiempo, no me ha quedado más remedio que aprender y aceptarlo, y lo cierto es que ahora debo reconocer que cada vez me resulta más imprescindible, y cada vez se me da mejor.  El único inconveniente, es que en algunas cosas aún me queda mucho por aprender, y en ocasiones voy un poco por detrás del resto.

En esto está mi ultimo descubrimiento. El Google Earth. Algo que posiblemente muchos ya conocen y usan desde hace tiempo, yo lo descubrí ayer.  Y ahora me encanta y me paso las horas buscando desde el lugar más recóndito del mundo hasta la calle más céntrica de cualquier ciudad, pasando por una playa virgen de esas de las Bahamas donde me gustaría estar ahora mismo o una calle de Madrid; y terminando por recorrer casi cada coordenada de Mallorca. Cómo no?!

Y así es como he descubierto algunas partes de la isla. Es íncreible que necesite un programa de estos para descubrir lugares de la isla. Pero qué cierto es que una persona conoce menos su ciudad que qualquiera que por unos días se instala de visita y la recorre entera en una semana.

Pues bien, lo que he descubierto es Cala Agulla. Situada en uno de los extremos de la isla, y en la punta más alejada de Palma, en la localidad de Capdepera. (Se que lo mío tiene delito. No conocer una playa que posiblemente la mitad de la población  ya concoce… pero yo soy así!)

Solo diré un par de cosas: agua turquesa y cristalina, arena blanca y fina, paisajes verdes, rocas que te protegen del vasto mar,….. necesitas mas??? Yo no. De hecho se acaba de convertir en una de las rutas a realizar este verano en compañía de cualquiera que quiera  apuntarse.

Lo que me gusta de ese lugar, a parte de todo lo anteriormente descrito, que ya me ofrece una primera imagen inmejorable; es que además de la cala grande, hay una más pequeñita y recogida justo al lado, creo que casi se puede atravesar de una a otra caminando. Eso sí que es un paraiso, y lo de mas son tonterías!!!

Y puestos a descubrir, también he encontrado que cerca de la cala grande hay un bareto. Se llama “Sa Cova”. No tengo ni la menor idea de lo que uno puede encontrarse ahí, pero me da la sensación de que está montado con muy buen royo, en plan para ir a tomarse algo al atardecer, con un poco de buena música y justo encima del mar. A mi desde luego me apetece la idea de aparcar los bártulos después de una intensa jornada de sol y agua, y plantarme ahí con el pareo y el bikini y sentirme divina con un combinado o lo que sea que sirvan….. Espero no haberme inventado un lugar genial que luego resulte el más cutre!!

Lo que está claro es que, con lugares como estos…..Quién necesita las Bahamas??!! Porque no necesitas más que una playa bonita y un poco de buen espíritu, para creer que estás en el mejor lugar. Seguro que más de uno está aburrido de tanta Bahama y desea atravesar el océano en busca de una de nuestras playas!

P.D.: Más abajo se abre la lista para todo aquel que quiera apuntarse a la excursión ese verano….Jajaja

Tambien se aceptan recomendaciones de los que ya conocen el lugar de sobras, y crean conveniente advertirme de si me acabo de inventar un paraiso yo solita.

Un sueño

Mayo 21, 2007

Hoy propongo yo una excursión. Se rata de un pequeño recorrido por algunas playas y zonas de Mallorca. En verdad no tienen nada de especial ni del otro mundo, pero para mí sí lo son. Y creo que cualquiera que mire y viva esos lugares con una mirada especial, podrá  ver algo diferente en ello.

Concretamente nos situamos en la zona  de Magaluf, en la parte suroeste de la isla. Es una zona de playas y calas, donde hay un fuerte contraste entre playas muy turísticas y casi explotadas por la cantidad de turistas que invaden la zona, y calas casi desconocidas y virgenes, que si no es de la mano de un guia, muchas veces pasan por alto. Lo que quiero intentar es que un lugar que podría ser el más corriente e incluso casi pasarse por alto, se convierta en algo especial. Algo que, contemplado con un espiritu diferente sea un sueño.

El viaje comienza por la mañana, con un desayuno en Puerto Portals. Un pequeño puerto donde la jet set se pasea a sus anchas y donde muchas veces ir “con esas pintas” puede dar reparo. Pero bajo mi punto de vista, el lugar ideal para sentirse divino, y subir la autoestima si se hace bien. El lugar escogido para desayunar es una de mis cafeterías preferidas: El Capuccino. Nada como un batido de almendra o un zumo de naranja natural y una tarta de chocolate para empezar el día con buen pie. Un rato de agradable conversación mientras el día comienza a despertar. Un rato para intercambiar confidencias, historias, … el lugar y el momento para sentirse mejor que nunca. De vuelta, un pequeño paseo por el puerto, jugando a  soñar cuál es tu barco de todos lo que hay ahí amarrados, con su porte imponente y casi majestuoso; y al final,  un descanso a la sombra del faro, aprovechando la ligera brisa que un día de verano  pueda permitir.

De nuevo en marcha con el coche, esta vez rumbo a una cala, donde pasar las horas más calurosas del día.  Se trata de una cala pequeña y escondida entre un pinar: Cala Falcó. A la que se accede por un camino de tierra blanca. Un escenario que sorprende a la vista al darse de repente con ella. Una cala de apenas unos metros; protegida por unas paredes de rocas y pinos, y aislada del mar abierto por la entrada en foma de pasillo. Para los más atrevidos, alejarse nadando un poco de la orilla  te permite llegar a las rocas que hay al final de ese pasillo, casi en contacto ya con el mar abierto; escalarlas y saltar al agua, como aquel grupo de amigos de verano que en plena adolescencia hacen cualquier cosa por experimentar con lo emocionante y lo intrépido y se lanzan al agua como si se lanzaran al vacío.  De vuelta a la orilla, y si has olvidado traer algo de comer, acercatel chiringuito de la playa, donde podrás comer casi de todo. Incluso si se te pasan las horas y te pilla la tarde, podrás disfrutar de la música Chill-Out con la que el chiringuito se encarga de acondicionar el ambiente. Sin duda puedes dejar que las horas del día te pasen en ese lugar sin darte cuenta de que son las 8, que todo esta ya en calma y que la paz reina por todo, ya que ni siquiera una llamada inoportuna te molestará, pues la cobertura es nula en ese lugar. Pero esta vez hay que seguir con la excursión, asi que recogemos los bártulos y subimos de nuevo al coche. Sólo una cosa; antes de salir de ahí, acercate a la orilla y busca una piedra de entre las que las olas han arrastrado hasta la arena, una piedra que pueda ser especial, que pueda recordar el momento, el lugar y la persona. Y llévatela contigo.

Ahora sí, de nuevo en marcha, esta vez salimos de Magaluf y vamos a la localidad vecina: Santa Ponça. Sin necesidad de llegar al pueblo, nos desviamos hacia el Cabo de Cala Figuera una de las puntas de la isla, donde podemos bajar del coche y sentarnos un rato en las rocas para observar el mar y las vistas. Ahí la imaginación vuela, los pensamientos hacen lo que quieren y la mente te trasporta a donde desees.

De vuleta a casa, nos paramos en la playa de Magaluf. Ésta es quizá una de las partes más turísticas y explotada de la isla. La influencia de alemanes, ingleses, y todo tipo de extranjero se mastica por cualquier rincón, pero precisamente por eso llegamos al luguar a esas horas (las 8 o 9) de la tarde. Porqe al atardecer la playa se vacía casi por completo, y podemos disfrutar de un paseo por la orilla a lo largo de toda la playa, llegando hasta las rocas del extremo más alejado, donde casi nadie piensa en seguir caminando. Buscar un trocito de roca donde detener el tiempo, sentarse, descanasr y volver a dejar que el pensamiento haga lo que quiera. O simplemente disfrutar de unos momentos en silencio. Cuando estés preparado, saca la piedra que antes has guardado y lánzala al mar pidiendo un deseo especial con todas tus fuerzas.

Si en medio de todo esto la noche se te hace encima no pasa nada, porque tumbarse en la arena, escuchar el silencio inundado del continuo movimiento de las olas y los ruidos de la civilización, y mirar las estrellas en el cielo abierto, es la culminación perfecta de un día perfecto. Donde lo único que importan son los sueños, lo especial del momento y el recuerdo que eso dejará.

Me permito dedicarselo a la persona que me enseñó ese recorrido.

Una imagen

Mayo 16, 2007

Hace días que no dejo de recordar la excursión que hice hace poco, cuando me escapé un par de días a Palma.

El punto de partida era un pueblo más que conocido. Pero el destino, resultó ser un auténtico descubrimiento para mí, de un lugar casi irreal; de esos que esconde la isla.

Se trata de una excursión a pie. El lugar está en Valldemossa. Se puede llegar en coche y dejarlo en un camino al que se llega por una pequeña carretera, casi a la salida del pueblo. Comenzamos a camniar en un agradable paseo. Durante una hora aproximadamente, que se convierte en apenas unos minutos por lo agradable del paseo, disfrutamos del contacto directo con la naturaleza, nada de civilización por un tiempo, el mejor paisaje de Mallorca y como telón de fondo: el mar, que al cabo de unos pasos comienza a divisarse y que acompañará durante el resto del camino.  Apenas civilización, pero sí un poco. Y qué privilegiada!! Unas cuantas casas con unas vistas increibles y una paz absoluta. La que más curiosidad provoca es una preciosa casa de estilo casi árabe. Resluta que es la casa de Michael Douglas. Así que aprovecho para curiosear un poco… Pero no me detengo. Pues el camino espera. Unos metros más y comienza la bajada. Un camino casi carretera de curvas, tan típico en las carreteras de motaña, que nos llevará a lo realmente interesante de la excursión: un pueblo! S’Esataca. Eso si se puede llegar a considerar como pueblo. Un conjunto de casas, una junto a la otra en un gracioso entramado. Casi parecen de juguete. Casas pequeñas de una sola planta y apenas un par de habitaciones. Y eso es lo que lo hace maravilloso. 

Y un solo callejón principal que conduce al mar. De una forma que nunca había visto. La bajada al mar son las rampas dispuestas para desembarcar los pequeños botes que hay guardados en apenas 5 o 6 escats. Una roca enorme protege la cala. Me esulta muy complicado describir el paisaje que vi y que ahora recuerdo. Porque la imagen es única. Y ya dicen que una imagen vale más que mil palabras. Así que mejor verlo con los propios ojos.

Solo digo que vale la pena. Sólo por creer que estás en un lugar de ensueño, donde ojalá pudieras pasar unos cuantos días al año en una de esas casas. Aunque siempre nos quedará la opción de hacer la excursión al atardecer para asistir a la puesta de sol. Sin duda algo que tampoco puede pasarse por alto. Puesto que esa orientacion es la mejor de la isla para disfrutar de una puesta de sol en toda regla.

¿Alguien se ofrece a acompañarme este verano?

Pongo algunas fotos para que os hagais una idea…

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