Terminemos lo que empezamos. Estábamos en Alcúdia, y decía que ofrecía muchas posibilidades; todas ellas increibles.
Hoy nos vamos un poco más lejos. A la playa de Es Coll Baix. Es un paraíso natural. Un descubrimiento; y un lugar para perderse. Es pequeña, recogida, protegida por acantilados y la vegetación característica de esa zona. De difícil acceso a pie; un pequeño camino señalado, pero que al final puede llevar a confusión y un poco de pérdida. Aún así no hay motivo para no hacerlo, porque no hay nada mejor que una gran recompensa para un poco de excursión y senderismo; y porque solo se trata de ir un poco atento. Parece cualquier típica playa de una auténtica isla de piratas. Y a mí me encanta.
Ademas, precisamente por ser pequeña no hay demasiada gente. A excepción de algunas personas que con sus barcos suelen acercarse a ese lugar. Desde luego la mejor opción para llegar a esta playa es ir en barco. Porque al ser muy profunda hasta casi bien entrada la orilla de la playa, permite acercarse con facilidad con el barco y fondear cerca, o como mínimo acercarse nadando solo unos metros.
Es un gran plan para ir a pasar todo el día y dejarse contagiar por el relax y la tranquilidad que ofrecen ese lugar. Ya sea acompañado por un buen grupo de amigos o familia, o para un poco de soledad o intimidad.
Tomar el sol, nadar y practicar un poco de Buceo son la mejores opciones. Ese fondo marino tiene mucho escondido y sería tontería desaprovecharlo. Así que, que nadie se olvide las gafas de buceo o el kit completo de profesional para lo más expertos.
La segunda opción es coger el coche y llegar hasta le ermita de La Victoria de Alcúdia. Ermita dedicada a la Virgen que le da el nombre, patrona de Alcúdia, festividad en el día 2 de Julio y a quien debo mi nombre con profundo honor, amor y respeto.
Es una zona muy completa; con merenderos para ir a pasar el día a la sombra de los pinos, y disfrutar de grandes vistas del Cabo de Formentor y la Bahía de Pollensa (lugar del que hablaré en poco). Es costumbre organizar excursiones, campamentos y colonias para gente de todas las edades pero sobre todo para los más jovenes. Por lo que hay un albergue juvenil y un ámplio espacio para cámping.
Justo a la bajada de la ermita, hay una playa donde podremos descansar antes o después de la visita. Es la Playa de S’Illot. Es una pequeña playa de piedras, arena y algas, con agua cristalina que la hace un lugar perfecto para practicar también un poco de submarinismo. O para los más intrépidos como yo…. nadar hasta el islote (que es lo que le da nombre a la paya), trepar un poco y buscar un buen sitio desde el cual saltar al agua….. Que sea por pura diversión infantil!
Para terminar ya esta etapa y no empezar a resultar cansina con este pueblo, aprovecho para incluir un último lugar para visitar, que no por las prisas de terminar hay que dejar sin mencionar: L’Albufera. Parque Natural declarado zona de protección de las aves; y la zona húmeda más importante las Baleares
Nada más llegar, encontraremos infromación sobre cómo observar la fauna y la flora del lugar. Perderse en ese espacio, en el sentido literal de la palabra, es imposible, ya que está perfectamente organizado y señalizado con cuatro itinerarios diferentes y muy fáciles de seguir. Además, está permitido pasearse por el interior del parque tanto a pie como en bicicleta.
Un lugar donde saciarse a gusto del contacto con la naturaeza, donde aprender a descubrir y observar, y donde seguro encontraremos muchas sorpresas que harán que no lo olvidemos por mucho tiempo.


