“Los valores del pasado son imprescindibles para construir el futuro” dice la carta de presentación de este lugar…. “Los valores histórico-culturales de una comunidad son el calor que mantiene viva una cultura y la abre hacia el mejor futuro.” Creo que tiene muchisma razón. Una frase con mucho sentido y profundidad. Pensar que lo que conforma una cultura son todos los años pasados durante los cuales ha vivido, se ha desarrollado y ha crecido. Pensar que sin esa cultura, una poblacion no seria nada. Y que esa cultura es la que identifica y distingue a cada poblacion, y más aún, a cada persona. Por tanto, es algo fundamental. A medida que avanza la sociedad, cada vez son mas preciados los vestigios que quedan de esos tiempos pasados porque nos hablan de cómo eran, cómo se vivia y cómo se pensaba. Nos dan una inforación muy valiosa para saber comprender de dónde venimos, y por eso creo que debemos cuidarlo con mucho respeto. Porque es un lujo poder conservar algo en buen estado. Y ahora pensareis…. que está diciendo esta chalada hoy??!
Hablo de La Granja, situada en Esporlas, en plena Sierra de Tramuntana. Un lugar que ha logrado conservar todo eso para que ahora nosotros lo conozcamos. Un ejemplo de vida y naturaleza como pocos en la isla. Una preciosa finca mallorquina, o Possessió, que es como aquí se llama a las fincas dedicadas no sólo a la vida de una familia sino a la agricultura y ganadería. Por increíble que parezca esta finca está en pie desde el siglo X, por lo que ha soportado el paso de moros, mientras dominaron la isla durante tres siglos; cristianos, con la conquista de Jaime I; monjes al convertirse en monasterio de la orden del Císter y finalmente familias de la nobleza mallorquina. Pero lo realmente atractivo del lugar es lo mucho que da de sí una visita. Recuerdo que cuando estaba en el cole, una de las excursiones obligadas durante varios años fue ir a este lugar y pasar todo el día allí.
Todo dispuesto a la visita del público, se enseña todo al completo:
La casa: salones, dormitorios, cocinas, … una gran casa decorada, construida y distribuida al más puro estilo mallorquín. Refeljando los usos y costumbres y la forma de vida.
La artesanía que se realizaba: telares, cerería, alfarería, herrería, …. con todos los materiales, y herramientas que se usaban. Destacan sobretodo los telares para fabricar las telas típicas de la isla, y el molino para el aceite de oliva.
La gastronomía: el pan de higo, mermeladas de naranja o albaricoque (las más famosas), pero sobretodo los buñuelos de viento….una delicia! No recuerdo si aún se hace y se vende, pero seguro que una de las mayores dedicaciones en la ficna eran las matanzas para hacer la sobrassada y todos los productos típicos y aún debe quedar algún recuerdo de eso.
Demostraciones del balile popular: “Ball de bot” que además de conocer el baile, tambien nos acerca a los trajes que usaban en esa época los pageses y los instrumentos musicales típicos, como el “fabiol” la “xeremia” o el “tamborino”.
Incluso animales típicos de granja: el cerdo negro, el que produce la sobrassada y embutidos de mayor calidad, faisanes, perdices, patos, la cabra mallorquina etc.
Y más cosas que seguro no soy capaz de recordar.
Confieso que no he perdido la cabeza en un ataque de nostalgia ni nada de todo eso que me lleve a escribir esto, sólo creo que este lugar es visita obligada para quien quiera conocer la esencia de la cultura mallorquina.




