Si ayer terminábamos el recorrido a mitad de camino entre Costitx y Algaida, hoy podemos retomarlo desde este último, para pasar por un nuevo llogaret y terminar recorriendo con la vista gran parte del llano de la isla.
Continuando pues el camino, o empezando más bien si se prefiere desde Algaida, por donde merece la pena dar una vuelta o incluso tomarse algo en uno de los bares de la plaza, llegaremos a Randa uno de los llogarets mejor conservados de la isla, pequeño pero acogedor, tranquilo y muy cuidado; y con esa esencia que yo siempre persigo y predico. Esencia del pasado. Esencia del amor y el respeto por lo que tiempos pasados han dejado en pie y amor por conservar lo que queda. Lo que sin duda llama la atención, ya no solo por su belleza sino por su valor histórico, es la fuente que preside en el centro con las diversas acequias que recorren el pueblecito.
Pues bien, si aun no hemos visto bastante calma y belleza, podemos continuar el camino hasta llegar al Puig de Randa, monte en el que encontramos tres santuarios: el de Nostra Senyora de Gràcia, la Ermita de Sant Honorat y en la cumbre el santuario de Cura. Que escojo como destino final. Lugar de retiro y ejercicios espirituales, ofrece muchas más posibilidades. Desde parar a comer el restaurante hasta pasar por la típica tienda de recuerdos; pero creo que por una vez podemos pasar de los souvenir y los restaurantes con manteles de cuadros y sillas de madera, para sentarnos en cualquier roca y simplemente observar. Observar el silencio, la calma, el cielo y sobretodo el paisaje que queda a nuestros pies. En la mejor época para los almendros en flor, las primera hojas los árboles hasta ahora sólo esqueletos, para un día de sol y cielo azul, o para lo que cada uno quiera encontrar. No voy a condicionar, porque la mejor forma de describir un lugar como este es dejando que cada uno lo vea por sí mismo y guarde el recuerdo que quiera. Este no es un lugar de postales ni souvenirs típicos. Porque a cada segundo que pasa, cambia la imagen y no vuelve.
Para el que además de contemplar paisajes y todas esas cosas tan “espirituales” le interese además un poco de historia, decir que este conjunto fue durante mucho tiempo lugar habitado por ermitaños, que vivian en las cuevas formadas en las laderas de la montaña. Tanto es así, que en torno al año 1200 Ramon Llull vivió en una de las cuevas, donde posteriormente fundó la escuela luliana para difundir su doctrina, que originó el Estudio General de Palma (ubicado si no recuerdo mal en la calle del mismo nombre, muy cerca de la Catedral y que merece la pena visitar), instituyéndose depues en el mismo edificio el Aula de Gramática.
Un poco de aire fresco y vida contemplativa nunca va mal.
Tenía varias imágenes preparadas para adjuntar, pero no me deja por no se qué problema. Intentaré probar más adelante o con otras a ver que me dice…