Archivo de Junio 2007

Recorrido

Junio 29, 2007

Buscando un lugar donde ir a cenar hoy, se me ha ocurrido optar por el lugar más socorrido, porque se que ahí siempre voy a encontrar algo. Sea cual sea el gusto, el estilo y el presupuesto. Y porque es un placer pasear con calma por esas calles que parecen una mini ciudad.

Nos vamos a la zona de La Lonja.  Si empezamos el recorido por la misma Plaza de La Lonja, ya ahí encontramos algunas terracitas donde sentarnos. A mi gusto, la del bar Sa Llotja, donde tomar unos deliciosos montaditos de pan con cualquier cosa. O un poco más a la izquierda, el Orient Exprés, especializados en crepes, pero con algunas otras cosas muy sugerentes en la carta. Si en vez de ir a la izquierda, partimos desde la plaza por la calle que nos queda enfrente (con el mar a la espalda), entraremos en la calle Sant Joan, donde más sitios podemos encontar de toda la zona. Ahí están el Pub Irlandés a mano izquierda, el Vecchio Giovani que recomiendo para los amantes de pastas o pizzas, o el Forn de Sant Joan para platos un poco más sofisticados. Pero sin duda el lugar característico por excelencia de esta zona es el Ábaco. Un sitio sólo para bolsilos muy generosos donde tomar una copa o cualquier tipo de combinado, pero que vale la pena entrar a ver, aunque sea un segundo, para admirar la decoración. Tanto por dentro como por fuera es majestuoso. Y hay que entrar.

Después de est, encontramos enseguida la calle Apuntadors que nos cruza. Si la seguimos por la izquierda llegaremos a la plaza Drassanas. Y si giramos a la derecha un poco antes de llegar a esa plaza nos metemos en la calle des Forn de la Glòria, una pastelería antigua que aun se mantiene en pie, donde además de admirar una de las pocas pastelerias de este estilo, podemos pedir unos Medrichos (los pequeños bizcochitos típicos de aquí), la coca de patata, unos deliciosos crespells o Cocarois de verdras. Bien siguiendo esta calle todo recto o volviendo atras hasta Apuntadors, encontramos la calle Montenegro donde pasaremos por delane del Puro Hotel, (aunqe sea solo para verlo desde fuera) y el restaurante Il Piaccere, donde podemos quedarnos con un buen menú por 9.50 euros, o con cualquier cosa de la carta. Finalmente, siguiendo esta calle todo recto, que no pase por alto admirar la fachada y el patio de Ca’n  Despuig o  Ca’n Montenegro, edificio del sigo XV y propiedad de Ramón Despuig, caballero de la orden de Calatrava y conde de Montenegro (razón por la que la calle y la casa reciban ese nombre).  Pasado esto llegamos a la calle San Felio, donde tenemos dos opciones: salir del entramado de calles bien hacia la derecha saliendo al Borne o de frente saliendo a Jaime III, o  girar a la izquierda para terminar la noche con unas copas en el Atlántico o en la Vinya. (Del primero ya hablé en uno de los primeros posts. El segundo es más pequeño e íntimo y es perfecto para un reducido grupo de amigos).

Dicho todo esto, me voy a ponerme guapa para poder empezar mi particular recorrido nocturno…..pasadlo bien!

Y si a alguien se le ocurre algún lugar que mencionar o recomendar….ya sabe!!

Tan normal

Junio 29, 2007

Callejeando ayer por Palma, descubrí una vez más la cantidad de posibilidades que ofrece esta ciudad. Posibilidades que están delante de nuestros ojos pero que muchas veces pasamos por alto, bien porque las desconocemos o bien porque pasamos demasido rápido.

Esta vez porpongo salir de casa o abandonar las obligaciones de la jornada, casi al final de la tarde. Porque a partir de las 7 o las 8 de la tarde hasta nedia noche podemos sentarnos en una de las terrazas de los tres bares que hay en la Plaza de Drassana. No dejan de ser bares de lo más normales y corrientes donde tomarse una coca cola, una caña o lo que se te pase por la cabeza. Pero lo que lo hace realmente apetecible es el ambiente que se respira. Cuando las temperaturas propias de un verano en la isla comienzan a dar un poco de tregua, corre el aire fresco, la ciudad se prepara para la puesta de sol y la actividad nocturna comienza a despertar, sentarse en una de esas terrazas y disfrutar del ambiente es un plan perfecto. Relajarse y olvidar todos esos problemas que nos agobian, para simplemente descansar y disfrutar.

Sorprende ver cómo una zona que no tiene nada de especial, y que posiblemente pasaríamos de largo, se convierte en un punto de encuentro de pequeños grupos de amigos, extranjeros que descansan las piernas o las típicas personas que casi parece que ya viven ahí. Haciendo de ello la típica estampa de plaza de barrio, abarrotada de la gente que lo conoce y le es fiel. Porque son precisamente esas personas las que saben de las posibilidades del lugar. Y si hay mucha gente, será porque vale la pena…

Un ambiente desenfadado, relajado y tranquilo que te permite relajarte a tí también, sea cual sea el motivo por el que estés en la ciudad. Y porque muchas veces son estos lugares tan molientes los que más merecen la pena.

En las nubes

Junio 28, 2007

También hoy aprovecharemos que estamos por la zona de la Catedral para perder el tiempo callejeando y sin dejar que pasen por alto algunos edificios de la ciudad que encontramos por esa zona. El más llamativo es Ca’n March (o Palau March).

Si una cosa caracteriza el centro de la ciudad es la numerosa lista de atiguas casas señoriales que en ella hay. Auténticos palacios (aunque aqui no se llamen así, sino simplemente Casas) que recibían el apellido principal de la familia como nombre y que se convierten en auténticas obras de arte dignas de admirar. Un ejemplo de ello es Ca’n March. Construida en 1939 y situada en un lugar inmejorable del centro de Palma. Tanto por las vistas como por la ubicación.

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De inspiración mayoritariamente herreriana, llama la atención el hecho de  que en su construcción y decoración, así como en posteriores remodelaciones, han intervenido numerosos artistas importantes dandole así su toque particular cada uno.  Por todo ello, vale la pena admirar el artesonado mudéjar del siglo XVI de lo que era la sala de espera y despacho de Juan March; un inmenso portalón de mármol o una ventana renacentista. Suelos de imponente e impecable mármol, espectaculares columnas, mosaicos, lámparas, bóvedas. Todo espectacular y enorme que hace que te quedes fascinado nada más entrever lo que se avecina.

Desde hace unos años hace las veces de museo al albergar también un colección de arte contemporáneo, que nos permite pasearnos entre esculturas y obras de Rodin, Moore  o Chillida entre otros. Cosa que para cualquier amante de este tipo de arte supone una delicia. Y una vez dentro,  no podemos pasar por alto la exposición del Belén napolitano. Colección particular de Juan March, que fue reuniendo multitud de figuras y escenarios convertidos en auténticas obras de arte y que impresionan por su espectacular tamaño; y que lo convierten en la más importante muestra de esas característcias que se conserva en España.

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Además también desde hace unos años, en la planta baja  se puede acceder a la biblioteca, que a simple vista y por su tamaño y aspecto, puede llevarnos a engaño y pensamos que no tiene nada de interés, pero lo cierto es que está considerada una auténtica Biblioteca Nacional de las Baleares  por la cantidad de manuscritos, libros, cartas de navegación y obras de valor incalculable (en todos los sentidos).  También en la planta baja econtramos un auditorio que acoge conciertos y actividades culturales programados y ofrecidos por la Fundación March. Para aquellos que estén interesados, están programados dos conciertos: los días 22 de Junio y 6 de Julio, de piano y viola respectivamente, y son gratuitos.

Prueba simplemente a entrar y sentarte en uno de los bancos del patio de entrada. Deja que los ojos se acostumbren a todo lo que tienen delante y tengan tiempo a verlo y asimilarlo todo. Sólo así serás capaz de precibir toda la belleza que desprende ese lugar. No quiero ni imaginar lo que debía ser vivir en aquella casa…..!

desde lo alto

Junio 27, 2007

Ya que el ùltimo día nos quedamos situados en la Catedral, aprovecharemos que estamos en la zona para seguir haciendo un poco de turismo. Esta vez, no tenemos más que cruzar la calle  para encontrarnos frente al Palacio de la Almudaina. Otro monumento histórico, muy caracerístico de la ciudad y muy presente en la imagen de todos los mallorquines y de su ciudad. Puesto que depués de la catedral, es la segunda imagen que se ve al entrar en Palma.

Rodeado por bellos jardines y protegido por la muralla, mi paseo preferido es perderme por el pequeño jardín conocido como Huero del Rey, o recorrer toda la muralla a lo largo, viendo el paseo marítimo y el mar a los pies y no perdiendo detalle de todas las espectaculares casas y edificios antiguos de esa zona. Entre el que destaca la antigua y original fábrica de vidrios Gordiola, una de las más famosas de Mallorca, si no la más.

Pero centrándonos en el tema de hoy; el Palacio de la Almudaina forma pare de la ciudad desde que se construyó en el siglo XIV, sobre un antiguo Alcázar musulmán. De estilo gótico, fue utilizado como residencia de los reyes que fueron pasando por la isla, como Jaime II;  y actualmente sede de la Capitanía General, albergando en su interior multitud de obras de arte de las que podemos disfrutar ya que está abierto al público. Para así perder un rato entre armaduras, muebles, alfombras o importantes tapices intentando imaginar lo que en un tiempo fue eso.

Para finalizar la visita, admirar el pequeño patio, a través del cual podemos entrar un momento en la Capilla de Santa Ana. De estilo también gótico pero con el portal de entrada románico, uno de los pocos ejemplos de ese estilo que hay en la isla. Y con un importante retablo en el altar mayor. Lo que hace que tanto por dentro como por fuera sea una obra de arte muy especial. No se al resto de los mortales lo que les parecerá, pero para mí es un lugar magico y especial. Entre muchas otras cosas, por que es ahí donde se casaron mis padres.

 Como punto final llama la atención la figura de un ángel, con la función de veleta, situado sobre una de las cuatro torres del Palacio; y como si desde lo alto vigilara y controlara l vida de la ciudad.              

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Juego de luces

Junio 25, 2007

A quién se le pasa por la cabeza estar o visitar Mallorca (o cualquier ciudad)  sin acercarse a ver su Catedral. Al margen de preferencias religiosas de cada uno, un viajero o simplemente una persona con una poco de interés por la formación y conocimiento, no se puede permitir el lujo de no visitar una muestra de arte.

Esa es la Catedral de Palma; construida en el siglo XIV, durante el reinado de Jaime II en la isla, y de estilo claramente gótico, aunque salpicado por el neogótio en su fachada principal; se encuentra situada en un lugar privilegiada del centro de la ciudad, con unas vistas inmejorables, rodeada por bellos jardines (a mi gusto, los mejores de Palma), muy cerca de lo que queda de la muralla, y rozando el casco antigüo de Palma.

En su interior, los restos de Jaime II y Jaime III entre otros. Con la particularidad de ser de las pocas catedrales con el coro desplazado del centro a la parte trasera del altar, obra ideada y dirigida por Gaudí; y un espectacular rosetón sobre la puerta Mayor, que sólo dos dias al año y gracias a la incidencia de los rayos del sol, forma una imagen óptica especial al juntarse los colores de este rosetón y el situado sobre el altar.

Aprovechar las horas en las que se puede entrar a visitar (cuando no hay misa), y sentarse en uno de los bancos. Dejar que los paredes hablen y que el monumento con todo su porte te cuente su historia. Recorrer sus tres naves y apreciar cada detalle; dejando que te transmita al máximo todo lo que esos muros guardan en su interior gracias al paso de los años.

Porque sea la hora que sea y la mires como la mires, siempre desprende un encanto especial. Desde lo lejos por su porte. De cerca por su inmensidad. Por la mañana porque forma parte del día a día. Con la puesta de sol, con sus muros teñidos de naranja.

Una de las primeras imágenes que se ven al entrar en Palma. La Catedral en todo su esplendor. Como inmutable al paso del tiempo; siempre presente en la imagen y la vida de todo ciudadano. Y parte importante de la cultura y la histora de la ciudad. Por tanto, pieza clave para todo aquel que quiera conocer de verdad la isla.

Y porque llegar a Palma después de meses alejada y ver esa imagen es lo que más me conforta. Sólo cuando veo esa imagen comprendo que de verdad estoy en casa.

Jugar a batallas

Junio 23, 2007

      A pesar de lo mucho que añoro mi isla y de las ganas de volver a casa; después de tantos dias soñando con el momento de subirme al avión y de todos los planes mentales que he tramado; y rompiendo la regla habitual de volver a casa casi el mismo día en que termino mis obligaciones en Madird; este año he decidido permitirme el lujo de romper la norma y pasar un fin de semana en Alicante, celebrando San Juan.

Como toda turista, he dedicado la mañana conocer la ciudad. Y uno de los lugares visitados ha sido una fortaleza árabe.

Como no podría ser de otra forma, he tardado poco en localizar un lugar semejante en Mallorca: El Castillo de Bellver.

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Fortaleza construida por el Rey Jaime II, alrededor del año 1300, este castillo es todo un símbolo y emblema de la isla. De visita recomendada y casi obligada, y de aspecto imponente, como vigilando y destacando sobre toda la isla. Al oeste de la Bahía, y a 100 metros sobre el nivel del mar.

A lo largo de toda su historia son mucha las funciones que ha recibido y aún hoy sigue en pie y en uso. En sus orígenes fue construido para albergar la corte del Rey, pasando a ser más tarde residencia de verano, fortaleza militar y puesto defensivo ante rebeliones e invasiones, refugio y hostpital contra enfermedades y epidemias;  hasta su función más conocida: la de prisión. Actualmente  escenario de fiestas, celebraciones y todo tipo de festejos. A parte de estar abierto al público para visitas durante buena parte del año.

Su atracción particularr se centra en su construcción, de base circular. La planta, así como el patio, entorno al cual se situan diferentes dependencias. Cargado de influencia gótica en la construccion de todos sus muros, torres, columnas y todo aquello que un buen castillo deba tener, incluyendo un foso y un puente levadizo. Y todo cicular!! Quien no soñaría con poder jugar a batallas siendo niños en ese lugar…??

Otra de las atracciones es la vista que se contempla desde ese lugar: toda la Bahía de Palma. Lo que te permite la oportunidad de pasar unos minutos contemplando todo lo que queda a tus pies.

Sin duda es algo que debe visitar todo aquel que llega a la isla por primera vez, como todo buen turista. Y porque aunque ya lo conozcas o vivas en la isla, nunca está mal subir algún día y pasar un rato paseando entre sus muros y dejar volar la imaginación.

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Mi preferido

Junio 21, 2007

Cada vez está más cerca el momento de llegar a casa. El curso ha terminado, hoy empieza el verano, y ya tengo el billete de avión para irme a casa.

Pienso en todo lo que quiero hacer este verano. Un montón de planes e ideas para invertir el tiempo de forma útil. Pero al margen de todo eso, ahora mismo lo único que tengo en mente y lo que más me apetece es sentarme en una de las terrazas del Capuccino. A poder ser el de Ca’n Marc. Mi preferido. Mientras me tomo cualquier cosa: una coca cola, un batido de almendras, o incluso un Daiquiri de fresa! Cualquier cosa está exquisita.

Repartidos por toda la isla podremos encontrar un Capuccino en Puerto Portals, en Andratx, y varios más repartidos por el centro de Palma.

El servicio es siempre muy esmerado en resultar eficaz y correcto, para atender siempre todas las necesidades del cliente. Lo cual te hace sentir realmente a gusto. Supongo que por eso me gusta tanto frecuentarlo. Además, a etse lugar ya se empiezan a unir muchos momentos vividos, supongo que por la cantidad de veces que he ido; y por ser un lugar que te permite disfrutar de un agradable rato en buena compañía. Así que supongo que es por todo eso por lo que me gusta tanto.

Por hoy lo dejamos así, para disfrutar con buen sabor de boca de un lugar que se merece conocer con calma. Recomiendo a todo el mundo que se acerque un día. Ya me contareis que os parece. Incluso se aceptan propuestas mejores.

Para todos los gustos

Junio 19, 2007

Con más ganas que nunca de que esto se termine ya, y contando los días que quedan para llegar a casa; el momento se acerca cada vez más y a la vez parece hacerse eterno. Pienso en todo lo que quiero hacer este verano.  Se me ocurre planear muchas actividades y cosas por hacer. Entre ellas, sueño con una noche de verano y busco algún plan interesante para hacer.

Se me ocurre uno:  la zona del Portixol. A media hora caminando desde el centro de Palma, y a diez minutos en coche. Cuando la temperatura ha bajado un poco y empieza a  ser agradable pasear por la calle. Lo ideal es salir un poco antes de la puesta de sol para poder caminar aún con luz, y recorrer todo el paseo junto al mar.

Casi al final del paseo, una vez dejamos la carretera, que nos ha estado acompañanado todo el rato, y justo donde termia la playa de Ca’n Pere Antoni, empeiza una pequeña  zona de terrazas donde encontramos una buena variedad de lugares donde sentarnos a tomar una copa o incluso a cenar. Lugares estupendos donde relajarse frente al mar y pasar una agradable velada.

Para los que quieran seguir caminando, pueden pasar de largo esta zona y seguir por el paseo, pasar por delante del Puerto del Portixol, y llegar a la playa del Molinar. Una pequeña playita donde tampoco es mala idea pasar el día. Justo al final de la playa, empieza otra zona de bares y restaurantes que ofrecen una gran variedad de posibilidades para pasar la noche.

Me gustaría poder recomendar uno en concreto pero me resulta imposible porque todos me parecen geniales. Además hay para todos los gustos y para todos los precios. Así que hay donde elegir.

A mí particularmente me encanta esa zona porque reúne todas las condiciones para ponerte las cosas fáciles en uno de esos días en que te apetece hacer algo pero no sabes el qué, en que quieres sorprender a alguien especial, o en que simplemente quieres pasar un buen rato. Cerca de Plama, junto al mar, mucho donde elegir, y muy versátil. Indicado para un cafe relajado a media tarde, una caña antes de cenar, o una agradable o incluso romántica velada. Todo depende de la compañía y las circunstancias. Aunque esto parezca el típico anuncio de catálogo, como si me hubiesen contratado para hacer publicidad. Pero no, simplemente es la verdad. Y cualquiera que se acerque por ahí sabrá de lo que hablo.

Yo, mientras espero a que pasen los días, empiezo el día con mi último exámen. Parece increíble que ya se termine…..!

Nos vemos muy pronto!

Algo de magia

Junio 18, 2007

Dos mallorquines que se han pasado la tarde buscando lugares de Mallorca que valgan la pena dar a conocer a un grupo de visitantes. Como resultado, un extenso recorrido por la isla con una nutrida lista de lugares a los que ir con tal de cubrir las prncipales zonas. Si alguno me apetece destacar hoy, de todos los que han surgido, es el Torrent de Pareis.

La desembocadura del torrente forma una pequeña playa de piedras, protegida por las paredes de la montaña. Formando uno de los parajes más espectaculares de la isla. Una extensa explanada de piedras y algunos matorrales, donde discurre los últimos metros del torrente hasta su fin. Y enclavado y protegido por la Sierra de Tramuntana.

Para llegar, hay varias opciones: en coche, por una carretera recomendada sóo para los más osados o para aquellos que no les importe conducir en cualquier situación, puesto que es la típica carretera de montaña; estrecha y con curvas. Con barco propio, la más comoda y fácil para aquellos que dispongan de ese medio. En las Golondrinas (Barcos de pasajeros) que salen desde el Puerto de Pollença.

Aquel que se decida por esta última opción, deberá llegar hasta el Puerto de Pollença (un lugar que también vale la pena visitar), y allí embarcar en una de las golondrinas preparadas para el viaje. En una media hora más o menos, y despues de bordear la costa de la Sierra de Tramuntana, un paisaje espectacular y que no deja indiferente, el barco llega a la Calobra, donde dispondremos del tiempo que queramos para pasear y bañarnos. Además, podremos comer en cualquiera de los restaurantes que hay allí e incluso comprar algún recuerdo de la visita. Vale la pena perder algunos minutos paseando con tranquilidad por esa zona, aunque no demasiados, puesto que desde esa cala, a pie y por un camino señalado, llegaremos al Torrent.

Y es que el Torrnet de Pareis es un lguar con magia y encanto que nos proporionará seguro alguna sopresa.

Es muy frecuente que en las noches de verano, cuando el termómetro ofrece una tregua al calor, se organizan conciertos en el torrent debido a las condiciones acústicas que hacen prescindible el uso de altavoces.

Sólo una recomendación: si se puede escoger la fecha, recomiendo visitar el lugar muy a principios de verano o a finales de éste y evitar los meses más “críticos  del verano, puesto que suele ser bastante frecuentado por todo tipo de gente, sobretodo turistas, y al ser un lugar de dimensiones reducidas, en ocasiones puede llegar a molestar la masificación.

Sólo queda decir que es un lugar que vale la pena visitar, si quieres sentir algo especial.

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Cuestión de imaginación.

Junio 18, 2007

Respondiendo a una petición surgida en un comentario posts atrás, hoy me decido a hablar de algo de Mallorca que es lo que, como en cualquier lugar, configura su esencia: Las Tradiciones. Y para ser más exactos las Fiestas Populares

Muchas veces dicen que los españoles estamos todo el día de fiesta y casi parece que nos sirva cualquier excusa con tal de montar alguna fiesta. No vamos a entrar al trapo de la discusión, pero lo cierto es que en Mallorca hay un extenso calendario de festividades, que se intensifica (o como mínimo se hace más latente) en verano. Si ha de servir como defensa, diremos que muchas de ellas, si no la mayoría, responden a la celebración de la festividad del patrón o patrona del pueblo en cuestión (para no ser una pura festividad pagana). Es por eso por lo que una de las mejores opciones en verano es recorrer los distintos pueblos de la isla en busca de su Verbena. Nada mejor para ver cómo el pueblo entero hace un extenso despliegue de medios para, en pocas palabras, tirar la casa por la ventana. Y disfrutar de conciertos al aire libre, torradas, bailes populares, y todo lo que la imaginación de sus habitantes pueda antojar.

Precisamente porque son muchas y todas merecen la pena, vamos a centrarnos solo en una: La Alborada. Nos trasladamos rápidamente a Pollença. Al noreste de la isla, muy cerca de Alcúdia. Las celebraciones comienzan la noche del 26 de Julio y se prolongan hasta el día 2 de Agosto, día de la Patrona de Pollença, la Mare de Dèu dels Àngels. Siendo este día el más significativo y esperado.

Con la resaca de quien lleva una semana de fiestas, comienza la noche del fin de fiesta. La traca final, lo que todos los pollensins han estado esperando durante todo el año. Así, la fiesta comienza día 1 por la noche. Con los conciertos en la plaza mayor del pueblo y en general por todas las calles y varias plazas, y que hacen que la fiesta se prolonge durante toda la noche.

Al mismo tiempo, en una de las plazas del pueblo, un grupo de jovenes se reunen para hacer lo que está tan de moda entre ellos: el botellón. Y celebrar a su modo ese día tan importante. Lo que sucede es que en pocos instantes aquella reunión de gente joven y medianamente civilizada, se convierte en una batalla campal donde la principal munición es el agua. Usando como arma cualquier objeto que sirva para mojar a los demás, puesto que ese es el objetivo. rRealmente es una batalla campal, donde puedes llegar a terminar en el fondo de una fuente rescatando hasta la última gota de agua, con tal de que nadie quede seco. Debido a mi condicón de novata en la participación de estas fiestas, no tengo ni la más remota idea de la razón o el origen de la tradición de esta “juerga”, pero lo cierto es que es de lo más original, por decirlo de alguna forma. Así que ahí queda.

Mientras, continúan los conciertos y fiestas en las calles y plazas del pueblo. Y las horas pasan, esperando a que llegue la Alborada. A las 5 de la mañana, es el momento en que se anuncia el simulacro que tendrá lugar esa noche. Es la hora cumbre, y a partir de entonces, transcurrirá el día con una buena programación de diferentes actos, pero con una sola cosa en mente: la hora del simulacro de la batalla de Moros y Cristianos. A las 19.00 de la tarde las calles de Pollença se llenan de expectadores y expetados para escenificar fielmente y como cada año la batalla de los pollencins contra 1.500 moros encabezados por el corsario Dragut, que tuvo lugar el 30 de Mayo de 1550. Pollença recibió ese día el ataque corsario más importante que nunca había sufrido. La batalla se ganó gracias a la ayuda del pollençí Jan Mas, que salió a la calle Major, alertó del peligro y encabezó el combate heroico contra los adversarios. La tradición dice que Joan Mas invocó a la Mare de Déu dels Àngels, gracias a la cual pudieron vencer a un ejército muy superior.

Una impresionante escenificación donde todos ponen las ganas, la ilusion, el repseto y el amor que sienten por esa hazaña. Todo el mundo representa su papel a la perfección, y de este modo se realiza la batalla escenificando cada momento significativo. El pueblo se divide en dos bandos, y cada uno interpreta su papel. El bando de los moros se convierten en verdaderos enemigos y los cristianos, en el pueblo que tuvo que levantarse de sus camas y salir a defenderse aún en camisa de dormir.

El punto y final llega esa noche, con un castillo de fuegos artificiales, donde todos difrutan una vez más de esa fiesta y comienzan a esperar a que llegue el año siguiente.