Buscando un lugar donde ir a cenar hoy, se me ha ocurrido optar por el lugar más socorrido, porque se que ahí siempre voy a encontrar algo. Sea cual sea el gusto, el estilo y el presupuesto. Y porque es un placer pasear con calma por esas calles que parecen una mini ciudad.
Nos vamos a la zona de La Lonja. Si empezamos el recorido por la misma Plaza de La Lonja, ya ahí encontramos algunas terracitas donde sentarnos. A mi gusto, la del bar Sa Llotja, donde tomar unos deliciosos montaditos de pan con cualquier cosa. O un poco más a la izquierda, el Orient Exprés, especializados en crepes, pero con algunas otras cosas muy sugerentes en la carta. Si en vez de ir a la izquierda, partimos desde la plaza por la calle que nos queda enfrente (con el mar a la espalda), entraremos en la calle Sant Joan, donde más sitios podemos encontar de toda la zona. Ahí están el Pub Irlandés a mano izquierda, el Vecchio Giovani que recomiendo para los amantes de pastas o pizzas, o el Forn de Sant Joan para platos un poco más sofisticados. Pero sin duda el lugar característico por excelencia de esta zona es el Ábaco. Un sitio sólo para bolsilos muy generosos donde tomar una copa o cualquier tipo de combinado, pero que vale la pena entrar a ver, aunque sea un segundo, para admirar la decoración. Tanto por dentro como por fuera es majestuoso. Y hay que entrar.
Después de est, encontramos enseguida la calle Apuntadors que nos cruza. Si la seguimos por la izquierda llegaremos a la plaza Drassanas. Y si giramos a la derecha un poco antes de llegar a esa plaza nos metemos en la calle des Forn de la Glòria, una pastelería antigua que aun se mantiene en pie, donde además de admirar una de las pocas pastelerias de este estilo, podemos pedir unos Medrichos (los pequeños bizcochitos típicos de aquí), la coca de patata, unos deliciosos crespells o Cocarois de verdras. Bien siguiendo esta calle todo recto o volviendo atras hasta Apuntadors, encontramos la calle Montenegro donde pasaremos por delane del Puro Hotel, (aunqe sea solo para verlo desde fuera) y el restaurante Il Piaccere, donde podemos quedarnos con un buen menú por 9.50 euros, o con cualquier cosa de la carta. Finalmente, siguiendo esta calle todo recto, que no pase por alto admirar la fachada y el patio de Ca’n Despuig o Ca’n Montenegro, edificio del sigo XV y propiedad de Ramón Despuig, caballero de la orden de Calatrava y conde de Montenegro (razón por la que la calle y la casa reciban ese nombre). Pasado esto llegamos a la calle San Felio, donde tenemos dos opciones: salir del entramado de calles bien hacia la derecha saliendo al Borne o de frente saliendo a Jaime III, o girar a la izquierda para terminar la noche con unas copas en el Atlántico o en la Vinya. (Del primero ya hablé en uno de los primeros posts. El segundo es más pequeño e íntimo y es perfecto para un reducido grupo de amigos).
Dicho todo esto, me voy a ponerme guapa para poder empezar mi particular recorrido nocturno…..pasadlo bien!
Y si a alguien se le ocurre algún lugar que mencionar o recomendar….ya sabe!!


